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«Al encuentro de Mr. Banks»: El rostro más animado de Disney

Dirección: John Lee Hancock. Guión: Kelly Marcel, Sue Smith. Intérpretes: Tom Hanks, Emma Thompson, Annie Rose Buckley, Colin Farrell, Paul Giamatti. EE UU, 2013. Duración: 125 minutos. Comedia dramática.

Tiempo de lectura 2 min.

31 de enero de 2014. 00:35h

Comentada
31/1/2014

Es una película de la Disney, o sea. Queremos decir que resulta absurdo que alguien pretenda encontrar en la obra de Hancock (que realizó en 2009 «Un sueño posible», ese tipo de productos deportivos y azucarados que entusiasman por Hollywood pero que aquí solemos almacenar en el compartimento del ni fú ni fá) la cara más polémica del creador de los estudios, porque, sencillamente, según los productores del filme, no existen dichas oscuridades del alma. Para muchos, tampoco jugará a favor el que sea Hanks quien interprete al protagonista (que tanta antipatía con o sin razón despierta entre el público), aunque se equivocan, porque, y recuerden de nuevo lo antesdicho, el actor resulta perfecto para dar vida a este hombre carismático, encantador y persistente; resumiendo, al viejo Walt que la cinta nos vende. Ni misoginia, ni racismo ni avaricia ni mandangas: he ahí la historia de cómo el padre de Mickey consigue convencer a la detestable escritora P. L. Traves (una extraordinaria Emma Thompson) para que le ceda los derechos de «Mary Poppins». En realidad, todos los actores y actrices bordan sus papeles, e incluso dan la curiosa impresión de sentir una cómoda y sonrosada felicidad en los respectivos pellejos de los personajes. De acuerdo, «Al encuentro...» cuenta seguramente lo que le da la gana y no la verdad de la buena, pero, entre esos tiras y aflojas para redactar el guión (hay un par de estupendos momentos musicales), el eterno gesto avinagrado de Traves y los «flashbacks» sobre la dura infancia de la novelista por culpa de un padre alcohólico consiguen mantener la atención del respetable. Vuelven los colores pasteles, que en ocasiones sólo sirven para ocultar una alargada sombra negra. La del mismísimo Disney, por ejemplo.

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