Colombia arresta a 3 vinculados a incursión a Venezuela

La policía de Colombia arrestó a tres venezolanos participes del fallido plan que organizó un ex boina verde del ejército de EE. UU. para cruzar la frontera y derrocar a Nicolás Maduro

(AP). La policía de Colombia arrestó a tres venezolanos que participaron en el fallido plan que organizó un ex boina verde del ejército de Estados Unidos para cruzar la frontera y derrocar al presidente de Venezuela Nicolás Maduro, según informó una fuente a The Associated Press.

Las tres personas fueron arrestadas en operativos simultáneos realizados en las primeras horas del miércoles en la capital, Bogotá, según informó a la AP una persona que estuvo en contacto con los sospechosos al momento de su detención. La fuente, que insistió en el anonimato a fin de revelar detalles de una investigación en curso, señaló que los tres fueron detenidos bajo cargos de tráfico de armas y entrenamiento para realizar actividades ilícitas.

Dos de los hombres, el mayor Juvenal Sequea y el capitán Juven Sequea, son hermanos mayores del comandante confeso de la fallida incursión del pasado 3 de mayo: el capitán Antonio Sequea, quien se encuentra en una cárcel de la capital venezolana, Caracas. El tercer detenido, Rayder Ruso, es un civil que desde hace mucho tiempo ha querido derrocar a Maduro.

Los tres vivieron varios meses en campamentos rudimentarios ubicados en la costa del Caribe colombiano, en donde Jordan Goudreau, un veterano de guerra estadounidense, ayudaba a organizar un ejército de voluntarios para llevar a cabo una rápida incursión a Venezuela para derrocar a Maduro.

Pero los tres desertaron de la misión improvisada, conocida como Operación Gedeón, meses antes de que se lanzara el ataque por la playa, ya que lo percibían como una misión suicida que carecía del respaldo necesario de Estados Unidos.

Descrito como “Bahía de lechones” —en referencia a la fallida invasión de 1961 a Cuba por parte de exiliados anticomunistas—, el operativo culminó en una victoria propagandística para Maduro, al capturar a decenas de potenciales combatientes, incluyendo a dos excompañeros de las fuerzas especiales de Goudreau, Luke Denman y Airan Berry, quienes no tardaron en declararse culpables y ser sentenciados a 20 años de prisión.

“Donald Trump aprobó que me maten. Escuchen, yo no estoy exagerando, y están tratando de mover a un grupo de francotiradores, o de comprar a un grupo de francotiradores en Venezuela para matarme”, dijo Maduro el martes al recordar el operativo.

El líder opositor venezolano con respaldo de Estados Unidos, Juan Guaidó, también fue vinculado al complot una vez que se reveló que dos de sus asesores en Miami firmaron un contrato de 42 páginas con la compañía de Goudreau en Florida, Silvercorp USA, para que se llevara a cabo el cambio de régimen.

Los asesores señalaron que se arrepintieron del acuerdo antes de Navidad debido a una serie de diferencias con Goudreau y a un cambio de estrategia. Aseguraron que no hubo ningún intercambio monetario, salvo los 50.000 dólares para cubrir los gastos iniciales de Goudreau.

Aún se desconoce el alcance total del plan y qué tanto sabían las autoridades de Estados Unidos a pesar de las preguntas en el Congreso por parte de los demócratas, quienes expresaron su desacuerdo con el operativo.

Existen reportes de prensa de que una cuarta persona, Yacsy Álvarez, quien se desempeñó como traductora y asistente de Goudreau en Colombia, también fue arrestada el miércoles por las autoridades colombianas por su participación en el complot. La AP no pudo confirmar su detención.

En enero pasado, Álvarez voló junto con los tres estadounidenses de Miami a Colombia en el avión propiedad de su exjefe, Franklin Durán, un acaudalado empresario con un historial de vínculos estrechos con el predecesor y mentor de Maduro, Hugo Chávez. Durán fue arrestado en mayo por cargos relacionados al intento golpista, incluyendo traición, insurrección, conspiración con un gobierno extranjero, tráfico de armas y terrorismo.

Álvarez también era allegada al potencial aliado de armas de Goudreau, el general retirado del ejército venezolano Clíver Alcalá, quien al igual que Álvarez se fue a residir a la ciudad colombiana de Barranquilla después de distanciarse de Maduro en 2018.

Alcalá se entregó a las autoridades de Estados Unidos en marzo por cargos no relacionados de narcóticos, apenas unos días después de que la policía de Colombia incautó un alijo de fusiles de asalto, cascos tácticos y lentes de visión nocturna que, aseguró Alcalá, pertenecían al grupo rebelde que él y Goudreau alistaban para derrocar a Maduro.

Se desconoce si las autoridades de Estados Unidos tuvieron alguna participación en los arrestos del miércoles. Pero el FBI ha interrogado durante meses a allegados de Goudreau como parte de su investigación sobre si el exmilitar violó las leyes federales que requieren que cualquier compañía estadounidense obtenga aprobación del Departamento de Estado para abastecer de armas o equipamiento militar, o para brindar asesoría y entrenamiento militar, a personas extranjeras.

Goudreau no respondió de momento a una solicitud de comentario.