Brasil registra la tasa de vacunación infantil más baja en 25 años

El referente mundial en materia de vacunación, Brasil, no alcanzó la meta de inmunización infantil del calendario público en 2019 y la pandemia amenaza con reducir todavía más la cobertura vacunal

(EFE). Por primera vez en 25 años, Brasil, un referente mundial en materia de vacunación, no ha alcanzado la meta de inmunización infantil en ninguna vacuna del calendario público en 2019 y la pandemia del coronavirus amenaza con reducir todavía más la cobertura vacunal.

Brasil es una referencia mundial en la vacunación gracias al Programa Nacional de Inmunización, creado en 1973 y considerado el mayor programa público y gratuito de vacunas del mundo, pero los especialistas han encendido las alertas ante el descenso de las tasas.

En los últimos años el país ha insertado nuevas inmunizaciones y, actualmente, el calendario del Ministerio de Salud contempla 15 vacunas aplicadas antes de los 10 años de edad.

Sin embargo, en 2019, por primera vez desde 1994, cuando hay datos disponibles, Brasil no alcanzó la marca de inmunizar a un 95 % del público objetivo, mientras que, este año, la cobertura de vacunación de los principales antígenos ronda el 50 %."Lo que está pasando este año es una calamidad pública.

Hasta 2019, era un motivo de preocupación ante el riesgo para el país del retorno de enfermedades, como el sarampión", dijo en una entrevista con Efe Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones (SBIm).

Gracias a su completo programa de vacunación, Brasil había erradicado el sarampión en 2016, pero la enfermedad volvió a estallar en 2018 y, solo el año pasado, el país registró más de 13.000 casos confirmados y 15 muertes.

En 2020, los casos ascendían a 7.293, con al menos cinco muertos, hasta julio, según el Ministerio de Salud.Ahora, en medio de la emergencia sanitaria del coronavirus, las autoridades temen que la cobertura vacunal termine el año muy por debajo de lo ideal, que es de entre un 90 y 95 %.

De acuerdo con Ballalai, la tasa de inmunización cayó entre un 30 % y 50 % en lo que va de 2020, sobre todo por el “miedo” de contagio de la COVID-19.Pero el coronavirus no es el único factor que ha llevado a una drástica reducción en la cobertura vacunal en el gigante sudamericano, que viene desplomándose desde 2015.

La experta apuntó que el país vive un fenómeno conocido como “hesitación vacunal”, que es cuando las personas pasan a buscar menos los antígenos debido a un aumento de la confianza por diversas razones."La prevención es impulsada por el miedo de un determinado riesgo. Si yo ya no le tengo miedo a una enfermedad, no me voy a vacunar.

Lo que está faltando al brasileño es miedo a las dolencias", matizó.Entre los principales factores para esa caída, según dijo a Efe el Ministerio de Salud, destacan “la falsa sensación de seguridad” ante el control de enfermedades, “el desconocimiento” de la población más joven y, en especial, la ascensión de noticias falsas y grupos antivacunas.

ENFERMEDADES ERRADICADAS RETORNAN

La coordinadora del Programa de Inmunización de la ciudad de Sao Paulo, Adriana Peres, recordó que la alta adhesión de la población en las últimas décadas a la vacunación permitió que muchas enfermedades fueran controladas, lo que produce una sensación equivocada de que hayan desaparecido.

“Las personas, los padres, creen que no necesitan vacunarse o a sus hijos porque piensan que las enfermedades ya no existen. Por eso tuvimos por ejemplo, la vuelta del sarampión”, expresó a Efe.

Los expertos subrayan que, gracias al Programa Nacional de Inmunización, Brasil todavía cuenta con una cobertura vacunal “bastante razonable”, pero advierten de que, si las tasas de inmunización continúan cayendo, el país volverá a sufrir con brotes de enfermedades erradicadas.“

La tendencia es que paulatinamente la población se vuelva no inmune debido a la falta de realización de vacunas. Eso puede culminar en casos graves de enfermedades antes superadas y en un aumento de las tasas de mortandad”, alertó el infectólogo Marcelo Otsuka, vicepresidente de la Sociedad de Pediatría de Sao Paulo.

MOVIMIENTOS ANTIVACUNAS GANAN FUERZA

A principios del siglo XX, Río de Janeiro, entonces la capital de Brasil, vivió una semana de terror en medio de la “Rebelión de la Vacuna”, un movimiento de desorden civil contra la Ley de vacunación obligatoria, que buscaba la inmunización contra la viruela.

La ciudad se convirtió en un verdadero campo de batalla, que se saldó en una treintena de muertos, varias decenas de heridos y la expansión de la viruela, así como otras enfermedades. Más de un siglo después, los movimientos antivacunas vuelven a ganar cada vez más fuerza en diferentes países del mundo, sobre todo en Estados Unidos y Europa, aunque también comienzan a extender sus tentáculos por Brasil.

“Ante la expectativa de una posible vacuna contra la COVID-19, empezó toda otra vez. Esos movimientos volvieron con fuerza total y pasaron a expandirse también aquí en Brasil”, apuntó la vicepresidenta de SBIm.

Según un estudio realizado en 2019 por la SBIm y la organización Avaaz, siete de cada 10 brasileños creen en informaciones falsas sobre vacunación, mientras que un 13 % (lo que supone más de 21 millones de personas) manifestaron no haberse vacunado o haber vacunado a un niño bajo sus cuidados.

Por eso, en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, que deja más de 135.000 muertos en el país, la diseminación de “fake news” y el descrédito de la ciencia suponen otro desafío para médicos y científicos.

Recientemente, el propio presidente brasileño, Jair Bolsonaro, uno de los líderes más escépticos sobre la gravedad de la COVID-19, afirmó recientemente que “nadie puede obligar a nadie a vacunarse”, en momentos en los que el país ha invertido millones en la vacuna contra el virus."Los antivacunas acabaron encontrando (en Brasil) una población confundida, cansada y que está recibiendo informaciones desconectadas de todos lados, sin saber en quién creer", destacó Ballalai.

Ya Otsuka recordó que, antes de que sean liberadas, todas las vacunas pasan por una “serie de análisis y de comités externos” para “evaluar su eficacia y posibles eventos adversos”. “Basta mirar los datos públicos, de cómo eran las enfermedades antes de la vacuna y cómo son después de la vacuna. Cuántas personas hemos logrado proteger y cuántas dejaron de morir gracias a ellas”, recalcó.