Argentina se desploma mientras Fernandez busca “reestructuración ordenada”

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, pidió ante la ONU construir “una vacuna contra la injusticia social” y “endeudamiento tóxico”, mientras el país registra una caída histórica del PBI

(EFE). El presidente de Argentina, Alberto Fernández, llamó este martes en la ONU a construir “una vacuna contra la injusticia social” y a buscar alternativas que faciliten la “reestructuración ordenada” de las deudas de los países, para evitar así la “ola de atraso y subdesarrollo” que provoca el “endeudamiento tóxico e irresponsable”.

En su debut en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el jefe de Estado, que llegó al poder en diciembre pasado tras los cuatro años de mandato del conservador Mauricio Macri, lanzó, inspirado en la “prédica” y el “ejemplo” de su compatriota el papa Francisco, un “llamamiento” al mundo entero a recrear un multilateralismo basado en la “solidaridad”.

Sin embargo, el Producto Interior Bruto (PIB) de Argentina cayó un 19,1 % en el segundo trimestre del año, un nivel de desplome inédito que revela los severos efectos de la pandemia de COVID-19 sobre la ya golpeada economía del país suramericano.

Los datos difundidos este mismo día por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) confirman que Argentina ha sumado ya nueve trimestres consecutivos sin crecimiento en el PIB en términos interanuales, un ciclo de recesión que se inició en abril de 2018.

La magnitud del derrumbe verificada entre abril y junio pasado es histórica: no hay un registro trimestral con una caída mayor en las series estadísticas que se remontan hasta 1981 y supera incluso al desplome del 16,3 % del primer trimestre de 2002, en lo más álgido de la severa crisis política, económica y social que estalló en Argentina a finales de 2001.

El saldo del segundo trimestre evidencia el impacto de las estrictas medidas de aislamiento social impuestas por el Gobierno de Alberto Fernández desde el 20 de marzo para hacer frente a la emergencia sanitaria del coronavirus.

Estas medidas, que se comenzaron a flexibilizar paulatinamente desde mediados de mayo y aún están vigentes, supusieron en el segundo trimestre la paralización casi total de buena parte de la economía.

De acuerdo a los datos oficiales, en el segundo trimestre las importaciones de bienes y servicios se desplomaron un 30,1 %, las exportaciones cayeron un 11,7 %, la formación bruta de capital fijo se contrajo un 38,4 %, el consumo privado descendió un 18,9 % y el público, un 10,4 %.

Por sectores, destacaron las caídas de actividad en hoteles y restaurantes (-73,4 %), construcción (-52,1 %), servicios sociales y de salud (-23,5 %), transporte y comunicaciones (-22,5 %), industria manufacturera (-20,8 %) y comercio (-16,9 %).

En el primer semestre, el PIB acumuló una caída del 12,6 %.

UN 2020 CON CAÍDA PROFUNDA

Los economistas privados que mensualmente consulta el Banco Central para su informe de expectativas proyectan que la economía caerá este año un 12 %.

Ese pronóstico está en línea con la proyección de caída del 12,1enviado la semana pasada al Parlamento por el Gobierno de Alberto Fernández.

“El mundo está sufriendo los efectos de una pandemia que no tiene precedentes en la historia del sistema capitalista tal como lo conocemos, que le ha generado un golpe fuertísimo a la economía mundial y también a la economía argentina, que ya estaba viviendo una situación de profunda crisis macroeconómica”, dijo este martes el ministro de Economía argentino, Martín Guzmán.

Al presentar el proyecto del Presupuesto 2021 en la Cámara de Diputados, Guzmán admitió un empeoramiento en los niveles de pobreza y desempleo.

Según el Gobierno, la retracción del PBI en 2020 responde a caídas en todos los componentes de la demanda agregada, en particular la inversión, que se espera que caiga un 25,6 % interanual, y el consumo privado, que bajaría un 13,6 %.

Por su parte, se calcula que el consumo público caiga en menor magnitud, un 2,1 % interanual.

En cuanto al comercio exterior, se proyecta para este año una caída de las exportaciones del 14,2 % debido a la contracción de la demandadel resto del mundo ante la situación sanitaria global, al tiempo que se espera una caída de las importaciones del 21,9 % relacionada tanto conla retracción de la actividad doméstica como con los menores flujos internacionales de comercio.