Autor nicaragüense Sergio Ramírez denuncia “exilio forzado”

El premiado escritor Sergio Ramírez, acusado en su natal Nicaragua por supuestos crímenes que incluyen el desorden público y que España y otros países consideran injustificados

Nicaraguan writer Sergio Ramirez takes part during a meeting at Cervantes Institute's headquarters in Madrid, Spain, Monday, Sept. 13, 2021. Award-winning writer Sergio Ramírez, who has been accused of several alleged crimes in his native Nicaragua, said Monday in Madrid, Spain, that he had been condemned to "forced exile" by a "dictatorship that is an enemy of books". (AP Photo/Manu Fernandez)
Nicaraguan writer Sergio Ramirez takes part during a meeting at Cervantes Institute's headquarters in Madrid, Spain, Monday, Sept. 13, 2021. Award-winning writer Sergio Ramírez, who has been accused of several alleged crimes in his native Nicaragua, said Monday in Madrid, Spain, that he had been condemned to "forced exile" by a "dictatorship that is an enemy of books". (AP Photo/Manu Fernandez)Manu FernandezAP

(AP). El premiado escritor Sergio Ramírez, acusado en su natal Nicaragua por supuestos crímenes que incluyen el desorden público y que España y otros países consideran injustificados, denunció haber sido condenado a un “exilio forzado” por una “dictadura enemiga de los libros”.

Ramírez, Premio Cervantes de Literatura 2017, participó el lunes en Madrid en un acto en recuerdo a su compatriota, el poeta Rubén Darío, donde agradeció el apoyo brindado por el gobierno de España y otros en su defensa frente a lo que calificó como una persecución política.

El respaldo recibido, dijo el novelista de 79 años, “me hace sobrellevar de mejor manera la peor circunstancia que alguien que ya viene de vuelta puede atravesar, que es la del exilio forzado”.

“Es lo más duro a lo que alguien puede ser sometido,” añadió Ramírez. “Saber que no puede volver a su país. Saber que tiene esas puertas cerradas por la mano de una dictadura enemiga de los libros”.

La Fiscalía de Nicaragua acusó la semana pasada a Ramírez de “realizar actos que fomentan e incitan al odio y la violencia”, y ordenó su captura y el allanamiento de su residencia en Managua.

Ramírez se encuentra fuera de Nicaragua desde mediados de junio. Ha vinculado las acusaciones a la publicación de su nuevo libro, “Tongolele no sabía bailar”, en el que novela la represión de “jóvenes desarmados en las calles de Managua” durante la revuelta social de abril de 2018.

La crisis ha derivado en una campaña contra opositores, empresarios y periodistas, según han denunciado varias organizaciones de derechos humanos y gobiernos latinoamericanos. El presidente Daniel Ortega busca una reválida al frente del gobierno nicaragüense en las elecciones previstas para noviembre.

Ortega y Ramírez son viejos conocidos. El autor de “Castigo divino” y decenas de novelas, cuentos y ensayos, fue vicepresidente de Nicaragua durante el primer gobierno sandinista de Ortega (1985-1990) y lo acompañó durante toda la década revolucionaria hasta que disintió de su liderazgo a mediados de 1990.

El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, señaló que considera las acusaciones “absolutamente infundadas” y describió a Ramírez como un referente “literario, moral e intelectual” por la calidad de su obra y su “compromiso incuestionable con la libertad de creación y de pensamiento”.

“La literatura representa la libertad, la libertad de pensamiento, la libertad de expresión y la libertad de crítica”, dijo el ministro español durante el acto del lunes en el Instituto Cervantes.

En la cita participó también el novelista cubano Leonardo Padura, quien brindó su apoyo a Ramírez.

La Real Academia Española de la Lengua se pronunció el pasado sábado con un comunicado en el que protestó “con toda energía” por la orden de detención cursada por la fiscalía nicaragüense.

La RAE señaló que defiende “las libertades de pensamiento y expresión como los primeros valores de cualquier sistema de convivencia y lamenta el grave intento de cercenarlas para evitar el debate libre sobre las opiniones e ideas”. Su comunicado fue apoyado por una docena de academias latinoamericanas.

“Evitar la manifestación libre de toda clase de opiniones, muy especialmente de contenido político, es la forma más intolerable de ejercicio arbitrario del poder porque conduce a la opresión de los ciudadanos en beneficio exclusivo de los imperantes”, señaló la academia.