Arquitectura
Raquel Bonilla

Alfonso Casares: «La prioridad del arquitecto es crear hospitales acogedores»

Arquitecto por vocación, ha dedicado gran parte de su carrera profesional a diseñar y remodelar hospitales, una labor que se ha convertido en su pasión, porque lo hace pensando en las necesidades del paciente y de los médicos. Además, durante su carrera profesional ha compaginado su actividad como arquitecto con la docencia.

- Acaba de publicar «La arquitectura del hospital II» junto a Reinaldo Ruiz Yébenes, el segundo volumen de una obra en la que se recogen los proyectos más emblemáticos realizados por el estudio de arquitectura Aidhos. ¿Cómo se ha evolucionado en este ámbito en las últimas décadas?

-El caso español es muy peculiar en comparación con otros países de Europa, ya que en los años 40, con la llegada de la Seguridad Social, se crearon hospitales prácticamente en todas las provincias, todos muy imponentes y con aspecto clásico. El punto de inflexión llegó a mediados de los años 60, cuando se construyó La Paz y se inició una fuerte renovación. Pero lo cierto es que, 50 años después, muchos de los hospitales de esa época necesitan una renovación profunda.

-¿En España se hace buena arquitectura hospitalaria?

-Sí, sin duda, creo que tenemos muchos argumentos para estar orgullosos. Otra cuestión sería analizar el futuro, es decir, ver si los hospitales que se están construyendo ahora se corresponden a la época actual y a las necesidades críticas de los pacientes.

-¿Cuáles son las características de los hospitales del futuro?

-Es la pregunta del millón... Resulta un tema apasionante, porque se trata de la salud de la gente. Sin duda, la estructura médica debe acoplarse a las formas de trabajo actuales que antes ni siquiera existían. Ahora se habla de centros por procesos, es decir, de hospitales multidisciplinares en los que intervienen muchas estructuras diferentes, ya que una misma enfermedad o caso clínico puedo estar atendido por profesionales muy diversos. El futuro pasa por la medicina personalizada y holística, pero al mismo tiempo con técnicas revolucionarias que permiten, incluso, operar a kilómetros de distancia con un robot...

-¿Cambiará la forma de hacer Medicina en las próximas décadas?

-Seguro. De hecho, se dice que de aquí a 20 años la mayor parte de las enfermedades críticas quizá ya no existan porque se habrán corregido médicamente y eso exigirá un hospital diferente, que deberá adaptarse a los enfermos crónicos. Por eso los nuevos hospitales tendrán estructuras más especializadas y quizá más pequeñas.

-¿La obligación de la arquitectura es convertir el hospital en un lugar amable para el paciente?

-Sí, desde hace años es la prioridad, y ahí la arquitectura juega un papel decisivo, porque tiene que ser luminosa, confortable, educada, respetando la intimidad de los usuarios... Todo eso tiene que estar recogido de alguna manera en el diseño y por fortuna los hospitales actuales ya lo consiguen y es parte del éxito del que podemos presumir.

-España puede presumir de tener uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo... ¿También estamos a la cabeza en arquitectura hospitalaria?

-El mundo es complicado en ese sentido, porque en Occidente hay estructuras sanitarias muy desarrolladas y complejas, mientras que en el resto del mundo, como Latinoamérica existe una infradotación brutal. Por eso, la comparación es complicada, aunque España tiene capacidad para expandir su saber hacer en este terreno.

-¿Qué papel juega la sostenibilidad?

-Ya no se entiende un hospital de nueva construcción sin que sea ambientalmente cuidadoso, porque debe formar parte de su propia razón de ser. De hecho, los hospitales deberían ser los edificios ambientalmente más respetuosos por la necesidad de proteger el entorno y, con ello, la salud.

-¿Hay diferencias entre la construcción de un hospital público o privado?

-No debería. La gran inversión y el desarrollo de los hospitales modernos ha dejado lejos la idea de que sólo los centros privados son innovadores. El Hospital La Fe de Valencia o el Puerta de Hierro de Madrid son buenos ejemplos de la excelencia arquitectónica a nivel público.

-¿Qué retos quedan pendientes de conseguir?

-Hace falta que los hospitales más antiguos tengan un plan director de funcionamiento que detecte las complejidades, los costes añadidos y que establezca su futuro desde el punto de vista médico y arquitectónico. Eso debería ser un documento de seguimiento esencial. Hace falta replantear la situación constantemente y eso exige la necesidad de un plan uniforme.