Cáncer
Pilar Pérez

«El mieloma múltiple es una patología en la que se producen grandes avances»

10 preguntas a la Dra. Pilar Llamas Sillero, jefe de Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid

1- ¿En qué situaciones se requiere un trasplante autólogo en mieloma múltiple (MM)?

Supone un tratamiento de primera línea aplicable a todos los pacientes diagnosticados de MM que presenten buen estado general y que sean capaces de soportar un tratamiento intensivo con dosis altas de quimioterapia. Generalmente la edad límite para realizar este proceso es la barrera de los 65-70 años, si bien esto no va a depender tanto de los años como de la situación funcional del paciente y de la presencia o no de algún otro problema médico concomitante que pudiera disminuir las posibilidades de éxito del trasplante o provocar mayores toxicidades al paciente. En resumen, el trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos (el empleo de células madre del propio paciente, tras una terapia intensiva con quimio), debe considerarse en todos los pacientes diagnosticados elegibles, para mejorar la profundidad de la respuesta y la supervivencia libre de progresión.

2- ¿Cómo se prepara el paciente?

Los pacientes diagnosticados elegibles para un trasplante autólogo, reciben inicialmente una terapia de inducción con el objetivo de disminuir la carga tumoral, durante tres a cuatro meses aproximadamente (cuatro a seis ciclos de tratamiento). Habitualmente, tras el cuarto ciclo de tratamiento, se programa la recogida de células madre de sangre periférica para un futuro autotrasplante. En situaciones fisiológicas, la cantidad de células madre presentes en la sangre periférica es muy escasa. Es posible movilizar grandes cantidades de esas células desde la médula a la sangre. Tras realizar todo este proceso, se recogen mediante un procedimiento denominado aféresis, que consiste en extraer sangre del paciente y a continuación se procesa en una máquina que separa las células madre y devuelve los restantes elementos de la sangre al paciente. Una vez obtenidas las células madre, se congelan (criopreservación) para su posterior administración tras recibir dosis altas de quimioterapia.

3- ¿Cuál es el protocolo del proceso?

En los días previos al trasplante, el paciente ingresa y recibe altas dosis de quimioterapia intravenosa o «tratamiento de acondicionamiento». Después, se le infunden por vía venosa sus propias células madre, que previamente se habían congelado. Las células progenitoras ayudarán a su médula ósea a recuperarse lo antes posible, ya que la quimioterapia tan intensa que ha recibido destruye la médula ósea. Desde el inicio del acondicionamiento y durante casi 15-21 días posteriores al autotrasplante, pueden producirse diversos efectos secundarios (náuseas, vómitos, mucositis oral, fiebre, infecciones o sangrado). Su intensidad estará relacionada con la intensidad del tratamiento de acondicionamiento. Durante este periodo de recuperación «postquimio» e infusión de células madre, el paciente recibe terapia preventiva y de soporte. En ocasiones puede ser necesario administrar nutrición parenteral. Una vez el paciente inicia la recuperación de los niveles de glóbulos blancos, rojos y plaquetas, y se halla en condiciones clínicas adecuadas es dado de alta.

4- ¿Cómo se elige el abordaje terapéutico con la lenalidomida en esta fase?

Tras la recuperación del trasplante autólogo, aproximadamente a los tres meses, se reevalúa la situación general de la enfermedad y se puede comenzar con lo que llamamos terapia de mantenimiento. La lenalidomida, actualmente se considera el estándar de referencia para el tratamiento de mantenimiento después del trasplante autólogo, independiente de la respuesta alcanzada postrasplante. Todos los subgrupos de pacientes se han beneficiado del tratamiento de mantenimiento.

5- ¿Cuáles son las otras opciones?

Cómo hemos comentado la lenalidomida en monoterapia según ficha técnica, «está indicada en el tratamiento de pacientes adultos con mieloma múltiple de nuevo diagnóstico que se han sometido a trasplante autólogo de células madre». El mantenimiento basado en bortezomib podría ser una alternativa para pacientes de mieloma múltiple de riesgo intermedio y alto. Se están investigando más moléculas para esta indicación.

6- ¿Qué complicaciones más habituales hay en esta fase?

No suele haber complicaciones relevantes en esta fase del tratamiento. Precisamente la terapia se administra a dosis bajas y continuadas, lo que hace que el paciente no tenga complicaciones derivadas del mismo. La tolerancia es variable de unos a otros, pero en general es buena.

7- ¿Cómo se afrontan?

Se pueden evitar con un seguimiento estrecho del paciente, con controles analíticos y revisiones mensuales en consulta. En ocasiones, en pacientes de alto riesgo, es preciso pautar tratamiento preventivo de infecciones y de trombosis.

8- ¿Durante cuánto tiempo se lleva a cabo la terapia con lenalidomida?

Si el paciente lo tolera bien, no hay un periodo óptimo recomendado, y la tendencia es a que sea de forma indefinida.

9- ¿Cuál es el tiempo de éxito mantenido libre de progresión de la enfermedad con esta molécula?

En un meta análisis realizado en pacientes diagnosticados de mieloma múltiple que recibieron tratamiento de mantenimiento con lenalidomida tras el trasplante autólogo, la mediana de supervivencia libre de progresión fue de 52,8 meses para el grupo que recibió lenalidomida y de 23,5 meses para el grupo de placebo.

10- ¿Qué líneas de investigación hay en este campo?

El MM es una enfermedad oncológica en la que se han producido grandes avances en los últimos años. Son muchas las líneas actuales de investigación puestas en marcha sobre nuevos fármacos y su combinación con los ya conocidos, que han conseguido elevar la supervivencia. El Grupo Español de Mieloma (GEM) ha contribuido en gran medida a esta realidad. Desde nuestro centro, el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz contamos con una unidad multidisciplinar especializada para el abordaje, así como con una gran variedad de ensayos clínicos, tanto de fase temprana como más tardías, que permiten investigar nuevas opciones de tratamiento y moléculas en aquellos pacientes que ya han recaído tras la aplicación de las terapias habituales.