Salud
Raquel Bonilla

Rejuvenecimiento facial y corporal gracias al plasma

Esta novedosa tecnología permite aislar y utilizar las proteínas presentes en la sangre del propio paciente para estimular la regeneración de los tejidos, lo que atenúa las arrugas y da tersura a la piel

Las investigaciones médicas para frenar el envejecimiento no cesan y la última tendencia para no pasar por el quirófano tiene nombre propio: el plasma rico en factores de crecimiento, una tecnología biomédica «made in Spain» dirigida a estimular la regeneración tisular mediante la concentración y aplicación de los factores de crecimiento y otras proteínas presentes en el plasma sanguíneo de una misma persona. «No se trata de células madre, ya que en este caso la clave está en poner proteínas que son señales celulares», asegura el doctor Eduardo Anitua, presidente y director científico del Biotechnology Institute BTI, donde hace ya más de dos décadas se investiga y desarrolla esta técnica.

Los factores de crecimiento son proteínas con un efecto reconocido en la formación de tejido nuevo, ya que intervienen en la comunicación intercelular transmitiendo su información al interaccionar con los receptores situados en la membrana celular, desencadenando una serie de efectos biológicos claves en la reparación y regeneración de los tejidos. En concreto, se trata de un conjunto de proteínas presentes en el plasma y en las plaquetas de nuestra sangre que desempeñan una función esencial en los procesos de reparación y regeneración de los tejidos, ya que desencadenan efectos biológicos como la proliferación y diferenciación celular, la generación de vasos sanguíneos y la migración de las células a los lugares donde es necesario que se produzca la regeneración. «Por ello, el uso del plasma rico en factores de crecimiento ha supuesto una revolución en el campo de la belleza porque con él se consigue la regeneración de los tejidos, estimulando la producción endógena de colágeno, ácido hialurónico, elastina, etc. Además, al ser productos autólogos, es decir, obtenidos del propio paciente, no generan ni rechazo ni efectos indeseados en el individuo», explica Irene Cruz, licenciada en Medicina y Cirugía y directora médica del departamento de Medicina Estética del Instituto de Benito.

Sin embargo, la técnica del tratamiento de plasma rico en factores de crecimiento ha dado un paso más gracias al revolucionario sistema «Endoret Gel», una novedosa formulación inyectable que se basa en la gelificación de proteínas plasmáticas, y se utiliza como terapia de voluminización y, a la vez, de hidratación de la piel. «Se trata del único tratamiento para el relleno de arrugas que, además, es capaz de regenerar la piel desde el interior», puntualiza Cruz, quien hace hincapié en que «es algo completamente diferente a cualquier otro producto del mercado, ya que nos proporciona a los médicos una nueva herramienta para el tratamiento de arrugas que no existía hasta la fecha».

Rostro y cuerpo

Las aplicaciones de esta novedosa técnica dentro del mundo de la belleza son variadas. «Estos productos se centran en la mejora de la calidad de la piel que se va perdiendo con el paso de los años debido, principalmente, a las agresiones externas como el sol, hábitos como el tabaquismo, etc. La piel envejecida, el trasplante capilar, las alopecias e incluso el tratamiento de cicatrices tras una cirugía son las indicaciones más comunes de estos sistemas. Las aplicaciones son muchas y muy variadas», asegura Cruz.

En concreto, con el plasma, a nivel facial se busca la mejora del aspecto general de la piel, aumentar el nivel de hidratación y lograr la regeneración y engrosamiento de la epidermis. «En resumen, se trata de alcanzar una mejora de la calidad de la piel. Pero esto también resulta aplicable en zonas como cuello, escote, manos, etc», asegura la doctora Cruz, quien añade que los beneficios van más allá y también se pueden ver «en tricología, ya que su uso ya se está extendiendo en la prevención de la caída capilar, en la estimulación del crecimiento de nuevo cabello y en el incremento del éxito de los trasplantes o microinjertos de pelo».

Entre las ventajas del plasma rico en factores de crecimiento destaca el hecho de que «facilita los medios necesarios para el aislamiento y concentración de la dosis óptima de las proteínas de la sangre, implicadas en la regeneración tisular para su adecuada aplicación. De esta forma se consigue reducir el tiempo y mejorar el proceso de reparación tisular, lo cual nos permite trabajar con mayor seguridad y eficacia», argumenta Cruz.

Con un precio medio de unos 400 euros, esta técnica resulta aconsejable para mujeres a partir de los 45 años con fines regenerativos y correctivos, pues está pensada para personas que presentan pérdida de volumen y arrugas marcadas. Cada sesión dura 60 minutos y lo más aconsejable es realizar tres sesiones espaciadas cada cuatro meses para conseguir un efecto rejuvenecedor muy natural.

Aplicaciones médicas

Hoy en día es posible potenciar la capacidad del cuerpo humano para curarse a sí mismo. Mediante la técnica del plasma rico en factores de crecimiento se pueden aislar, concentrar y extraer proteínas de la sangre que son clave en los procesos de reparación y regeneración de los tejidos. Y esto puede aplicarse en diversos ámbitos de la Medicina, desde la Oftalmología hasta la Traumatología, pasando por la estética o la Odontología. Entre los ejemplos más destacados sobresale, entre otros, el tratamiento con colirio de plasma rico en factores de crecimiento recomendado para pacientes con ojo seco moderado o severo y otras patologías asociadas a defectos de los tejidos que conforman la superficie ocular. En el caso de la artrosis, la aplicación de este plasma puede frenar su avance y reducir el dolor y la inflamación, mejorando la movilidad del paciente, mientras que en el ámbito de la Traumatología esta tecnología estimula el proceso de curación de las lesiones más frecuentes. Por su parte, en Implantología dental se usa para reducir el tiempo de integración del implante en el hueso, además de su empleo en forma de gel para recuperar el hueso perdido después de una extracción dental o una cirugía, e incluso puede usarse para generar nuevo hueso en casos complejos.