Abusos a menores
Paloma Pedrero

Salvar a los niños

Acabo de leer el informe de «Save the children» sobre los abusos sexuales a los niños en España, y los fallos del sistema, y me atrevo a suplicarles que lo lean. Entre un 10 y un 20% de la población ha sido víctima de abusos sexuales en la infancia. Les voy a dar fundamentos probados: los abusos sexuales a niños implican una relación viciada de amor «disfuncional». Empiezan poco a poco y hay una manipulación del sentimiento del menor. Se da más en criaturas indefensas, sin un adulto protector en su hogar o con algún tipo de discapacidad. Los niños son mayormente abusados entre los 11 o 12 años y su agresor es un conocido con autoridad: un entrenador, un profesor... Las niñas son principalmente abusadas entre los siete o nueve años por un agresor del entorno familiar; en el 86% de los casos son varones jóvenes. No existe un perfil psicológico del abusador sexual. Lo hay en todo tipo de familias y clases sociales y son gente aparentemente normal. Las relaciones se mantienen en el tiempo por un pacto de secreto, un «juego» que el abusador hace profesar a la víctima. La gravedad de los efectos depende de factores como la frecuencia, el grado de parentesco, la intensidad... Los abusos suelen darse de forma paulatina y creciente. Empiezan por tocamientos y masturbaciones y sólo en algunos casos la víctima llega a sufrir acceso carnal. Los efectos psicológicos y sociales son múltiples. Ansiedad, miedo, culpa, vergüenza. Problemas de identidad sexual, exhibicionismo, conducta asocial... El 48% de las 8.125 denuncias que se pusieron en el año 2015 por delitos sexuales fueron a menores. Pero, ¿cómo es esto posible? Debajo de todo subyace una cultura de la violencia. Una necesidad de poder, una cierta condescendencia. Actuar contra Los críos, los seres más frágiles, es mas fácil, más difícil de demostrar. Pero la causa de fondo es que no se da crédito. Nadie lo quiere creer. Esto tiene que acabarse ya, y se puede. Lo vemos en el siguiente.