Motor
La Razón

El correcto uso de la luz antiniebla trasera

Todos coincidimos en que uno de los factores climatológicos que provocan más riesgo en la conducción, por su impedimento en la visión del conductor, es la niebla. Pero esto no significa que la luz antiniebla de los faros de iluminación traseros deba usarse al libre albedrío.

A diferencia de las luces de posición, tanto delanteras como traseras, que tienden a encenderse de forma automática, los antiniebla funcionan de forma manual: dos accionamientos independientes del mando de luces.

Tras más de 50 años de experiencia en el sector de la seguridad vial, el problema que encontramos en el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) es que, la mayoría de los conductores, no saben usar las luces antiniebla correctamente ¿Consecuencia? Peor visibilidad para ellos mismos y para el resto de conductores a causa del efecto deslumbramiento.
Por ese motivo, te mostramos una serie de medidas que pueden ayudarte a mejorar tu conducción en caso de niebla. Presta atención:

Errores que puedes evitar al usar la luz antiniebla trasera

· Evitar utilizarlo: Craso error. La antiniebla trasera es un elemento de seguridad, ya que facilita al resto de conductores que vean nuestro vehículo en la carretera. Por tanto, es necesario hacer uso de él.

· Activarlo innecesariamente: Aunque no es tan grave, es el error más común. Un gran número de conductores activa las luces antiniebla en cuanto ven aparecer los primeros indicios de niebla. Sin embargo, no toman consciencia de que del mismo modo que son capaces de ver a los demás coches sin que estos lleven luz antiniebla, tampoco es necesario usarla para verte a ti.

· Usarlo cuando no toca: Se recomienda utilizarlo únicamente en caso de niebla o lluvia muy densas.

· Arrimarnos en exceso al vehículo que tenemos delante: A parte de que no mantenemos la distancia de seguridad adecuada, pegarnos demasiado al coche de delante supone quedar deslumbrados por su luz antiniebla trasera.

· No apagarlo cuando se indica: La aparición de niebla nos hace ser más precavidos de lo habitual al volante, por lo que tendemos a no confiar en las señales de tráfico que nos indican apagar las luces antiniebla ya que el peligro ya ha pasado. Dejar encendido el antiniebla en esas circunstancias provoca molestias en la visibilidad de los otros vehículos.

Rosa María García Álvarez

Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales

Fundación CEA