; Crónica de unas primarias
Relevo en el PP
La Razón

Crónica de unas primarias

Por Almudena Negro

Nervios y tensión expectante en el primer día del Congreso Extraordinario del Partido Popular celebrado en un abarrotado Hotel Auditorium de Madrid. La organización consiguió sortear la falta de espacio en un lugar con capacidad para 2.200 personas un día en que había convocadas, solo en compromisarios, 3.086 personas. Desde el jueves anterior no pocos de ellos habían llegado a la capital. ¿Soraya o Pablo? División entre las filas populares que, sin embargo, aseguran que “el domingo remaremos todos juntos en la misma dirección para echar a los socialistas del gobierno”.

Lleno a reventar en la cafetería, algo menos en el buffet libre, a 25 euros el menú. 30 en el restaurante a la carta. Por allí se dejaron ver ex ministros como Iñigo de la Serna, pero también ‘casadistas’. “Pablo se ha atrevido a hacer lo que Esperanza no osó en Valencia”, susurran. A las cuatro de la tarde llegan ellos, los candidatos. Pablo Casado es recibido al grito de “presidente, presidente”, se nota que juega en casa, en su Madrid. Soraya Sáenz de Santamaría lo hace acompañada por su séquito, buena parte de él andaluz. Los más jóvenes, que ya no son tantos como eran en los noventa, trabajan en los stands de acreditaciones o en el puesto de comunicación online del Partido Popular. Muchos se han quedado sin poder venir, por eso del aforo.

Empieza el baile. María Dolores de Cospedal, una década al frente de la Secretaría General,no defrauda: hace el discurso que a buen seguro hubiera hecho al día siguiente si los afiliados hubieran decidido su pase a la gran final. Pero no ha podido ser. Se emociona. Se rompe antes de hablar, cuando suena el himno de España. Reivindica principios, se acuerda de los que ya no están y de las víctimas del terrorismo. Carga contra el PSOE. El resto ya lo han leído en la prensa.

Llega el gran momento, como había anticipado Martínez Maíllo al afirmar que “hoy es el día de Mariano Rajoy”. Y éste hace un discurso de corte sentimental y autoreivindicación que emociona a todos, levanta al auditorio en pleno. No hubo autocrítica porque, sencillamente, pedir autocrítica a un político el día de su despedida, es un análisis de guardería. Rajoy no deja pasar el reproche hacia José María Aznar cuando dice eso de la lealtad que habrán leído en todos los medios. Pero no fue lo más relevante de su discurso. Carga también contra los del “postureo sin sustancia”, en alusión a los de Albert Rivera. Denuncia que en España gobierna “una coalición de perdedores e independentistas”. Levanta sonrisas.

Enfrente de él, Soraya esperando un gesto, una palabra que le permitiera afirmar ante los medios eso de “os lo dije” en forma de apoyo de su ex jefe. Pero no llega y las sonrisas se trastocan en semblantes serios, en algún caso de enfado evidente. Neutralidad exquisita del presidente que supo irse. Sonrisa entre las filas ‘casadistas’, a las que se ha sumado sin complejos Adolfo Suárez Illana. ‘Pack’ de merienda para la prensa.

Hoy, sábado, será el día en que los compromisarios, elegidos por los mismos afiliados que votaron el pasado 5 de julio a su preferido para la presidencia entre los candidatos que se presentaron a presidir el partido, y entre los que, a pesar de lo que dicen por ahí, no todos son cargos públicos, elegirán qué modelo de PP prefieren. El de Soraya, más tecnocrático y continuista, o el de la política liberal-conservadora sin complejos que representa Pablo Casado.