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La Razón

Preparados para ayudar a los españoles

Asumir el golpe de la moción de censura del PSOE de la mano de independentistas y populistas no era tarea fácil y el PP lo ha hecho de manera rápida y eficaz para que los españoles no se sintieran huérfanos en la defensa de sus libertades que tanto riesgo corren en manos de los actuales dirigentes del país.

La salida de Mariano Rajoy fue un ejemplo de honestidad y normalidad democrática y el PP se embarcó en la tarea de abrir una nueva etapa. La activación del partido ha sido una evidencia y el debate sano, las votaciones y el sentirse partícipe del proyecto ha desembocado en la elección de Pablo Casado como nuevo presidente tras ese proceso de primarias.

Ha acabado el tiempo de mirar hacia adentro y ha sido, creánme, un periodo breve. El PP está preparado para todo desde ya. Estamos listos para dar la batalla de las ideas, la lucha por la defensa de la libertad individual y en contra del intervencionismo creciente, la bajada de impuestos, la unidad de España frente a los desafíos independentistas y la consolidación de la salida de la crisis económica.

El PP es el gran partido del centro derecha nacional y el espacio ideológico que ocupa es muy amplio. En él se sienten cómodos millones de españoles y vamos a trabajar para recuperar esa confianza mayoritaria que nos permita sacar adelante nuestras políticas que siempre se han revelado efectivas y fructíferas para los ciudadanos.

La ilusión es grande y el trabajo no ha faltado ni un solo día en nuestro partido por lo que encaramos la recta final antes de las elecciones autonómicas, municipales y europeas con la convicción de recuperar el buen hacer al frente de las instituciones. Y lo hacemos sin las ataduras que ha evidenciado el PSOE de Pedro Sánchez con sus múltiples socios –entre ellos muchos que quieren romper la convivencia en España– y también sin los tics prepotentes que Sánchez plasma en imágenes como la de coger el avión presidencial para acudir al FIB en Benicasim. Un abuso más.

Nos presentamos ante la sociedad española sin la ambigüedad ya estructural de Ciudadanos porque los valores del PP son sólidos, reconocibles y hay que defenderlos sin complejos, con orgullo y con el aval de los resultados cuando hemos tenido la encomienda de gobernar.

Somos la garantía frente a los independentistas que buscan romper España y los antisistema que vertebran Podemos. ¿Por qué? La respuesta es fácil: porque creemos en la Constitución que aprobamos los españoles y garantizamos el respeto a la legalidad vigente con la total independencia de los jueces para aplicarla frente a cualquier vulneración. Justo lo contrario de los independentistas que persiguen retorcer la ley y saltársela para adecuarla a sus intereses, al tiempo que buscan tutelar la acción de la justicia.

Son razones más que suficientes como para reivindicarnos como el principal partido de España que ayudará a la transformación y modernización del país como ha hecho siempre. En la Comunidad Valenciana llevamos tiempo trabajando en organizar esa alternativa a los gobiernos inestables y revanchistas que están ahora en las instituciones de la mano de PSOE, Compromís y Podemos porque ya hemos comprobado que los valencianos han sufrido una legislatura completa perdida donde la ideología sectaria prima en la gestión del Gobierno autonómico.

Superado el debate nominalista en la nueva etapa del PP estamos listos para elegir a los mejores para encabezar las listas en cada pueblo y en cada ciudad de la Comunidad Valenciana y del resto del país. Pablo Casado se ha volcado con esta tierra, conoce sus problemáticas, sus retos y va a colaborar activamente en la campaña que desembocará en la cita con las urnas en apenas diez meses.

La reacción del resto de formaciones políticas ante el nuevo tiempo que se ha abierto en el Partido Popular pone de manifiesto el nerviosismo que les provoca la unidad y la fortaleza de nuestra formación. Y es lógico porque muchos de esos partidos están vacíos de contenido, de ideología y de valores, solo buscan llegar al poder a toda costa o influir sobre quien lo desempeña.

España se juega mucho en los próximos años tanto a nivel interno como en el plano europeo y un PP fuerte es una buena noticia ante la inexistencia en nuestro país de una socialdemocracia con vocación de pactos centristas que beneficien a la inmensa mayoría de los ciudadanos. La deriva hacia valores más radicales y escorados del actual PSOE refuerza más aún la necesidad de que el PP sea la coherencia y el freno a quienes mantienen como “rehén” al actual inquilino de la Moncloa.

Todos los que han participado en el proceso de renovación del Partido Popular –los salientes, los participantes y los entrantes– han dado una lección de cómo practicar la democracia de partido con responsabilidad y teniendo claro cuál es el horizonte que no es otro que la defensa de los ciudadanos. Por ello, no puedo sino estar orgullosa de formar parte del PP y de trabajar para que su crecimiento sea imparable en el futuro. España nos necesita.