Viajes
Jesús Buitrago

Omán, el vergel de Oriente Medio

Hay rincones del mundo donde rezuma el lujo en cada esquina. Dubai, Singapur, Suiza, Qatar o Hong Kong son emplazamientos que a bote pronto que a cualquiera le vienen al instante a la cabeza. Pero, ¿qué dirían si les confirmo que Omán está dentro de ese grupo? Que no hay un omaní que vaya con un coche de menos de 50.000 euros por la carretera, que los centros comerciales son como estadios de fútbol o que en este país no conocen lo que es una carretera de un carril.

El Sultanato de Omán, como así se llama oficialmente, te deja con la boca abierta en la primera toma de contacto. Un país que, como sus vecinos, tiene el petróleo por castigo, pero que apela a la discreción para ser uno de los mejores que viven de toda la zona del Golfo Pérsico. En Mascaté, la capital, no encontrarás un rascacielos (ningún edificio sobrepasa los 100 metros de altura, aunque las mezquitas son gigantescas en extensión) ni ningún tipo de excentricidad por orden del líder del país, el sultán absolutista Qabus bin Said al Said, quien lleva 48 años al frente.

En cada esquina, incluso en los modernos centro comerciales que se encuentran totalmente occidentalizados, verás un cuadro del sultán en posición imponente. Hasta en los mercados, los vendedores locales llevan un retrato del dirigente. No es tan exagerado como en Qatar, donde se vende merchandising del Emir, pero no tiene nada que envidiar.

Omán es un país bastante inexplorado por el turista y se nota, ya que conforme te alejas de la capital es más complicado encontrar gente que hable inglés. Eso sí, cuanto más lejos estés de Mascate más impresionante son las cosas por su nivel de conservación. El puerto de Mutrah posee un encanto fuera de lo normal. Con palacios, mercados y mucho encanto a su alrededor puedes disfrutar de un paseo al atardecer inolvidable.

Aunque quizá lo que más impactado te deje el viaje sean los Wadi (formaciones rocosas con agua) que se pueden recorrer en un arco de 150 kilómetros alrededor de la capital. Bellos, limpios y únicos hacen que la experiencia se enriquezca en plena naturaleza, y eso que no hemos hablado de las playas, bastante parecidas al Algarve portugués, pero con dos factores que hacen que la experiencia sea impresionante: agua turquesa y agua a 20 grados. Con estos factores, ¿a qué ha cambiado tu percepción de Omán?

¿DÓNDE DORMIR?

El Grand Millennium Muscat es un hotel que te deja impresionado a primera vista. Un cinco estrellas con todas las comodidades occidentales y un abanico de posibilidades que hacen que la estancia se te haga corta. Equipado con piscina desbordante en la última planta, puede disfrutar de unas vistas privilegiadas de toda la capital de Omán, además de tomarte un coctail en un bar donde es imposible no hacerse un selfie

Las habitaciones son todo un espectáculo. La cama te absorbe con su comodidad y la televisión de última generación con canales de todo el mundo hacen que no quieras salir del cuarto. El baño dispone de dos duchas, una con efecto lluvia y otra en forma de bañera, y por si fuera poco puedes ver en todo momento lo que sucede en la habitación al poseer un cristal gigante que da directamente con las camas.

Pero fuera de la habitación las comodidades siguen predominando con un buffet de cinco estrellas donde podrás disfrutar de un desayuno internacional o de una cena con el tipo de temática que quieras en el restaurante Taybat. Además, en las proximidades también hay la opción de comer en un restaurante de marisco fresco donde la langosta predomina por encima del resto de opciones.

El hotel posee una serie de peculiaridades a las que amoldarse puesto que está terminantemente prohibido el alcohol y el tabaco. Eso sí, entretenimiento no te faltará al estar conectado por un pasillo interno al centro comercial Oman Avenues Mall. Un lugar más que recomendable tanto para ir en familia como por negocios.

PARA MÁS INFORMACIÓN :::

· GRAND MILLENNIUM MUSCAT (www.millenniumhotels.com/es/muscat/grand-millennium-muscat)