Viajes
Maica Rivera

La cordillera de los Andes: la leyenda de los volcanes dormidos

Chile es un país de océanos, islas, desierto, montañas y valles. La riqueza de su diversidad natural lo convierte en un destino de viaje que sorprende por el contraste de sus paisajes, si bien un elemento común en todos ellos es la silueta de sus volcanes. Más de dos mil existen en su superficie, conformándola como la segunda mayor y activa cadena volcánica del planeta tras Indonesia.

De estas «aperturas» en la tierra, mil quinientas están inactivas, o, como indica una antigua creencia indígena, duermen....Sucede que, llegado el momento, los volcanes, dioses masculinos, se enamoran de los montes, féminas inmortales. En ese instante entran en un profundo sueño para que la lava no dañe sus laderas.

No se puede describir Chile sin dibujar con palabras unos trazos de la cordillera andina. Esta cadena de montañas se originó al final de la era de los dinosaurios. Fue la citada actividad volcánica la principal responsable de la configuración del actual relieve. Sean ciertos o no los viejos relatos, la cordillera andina en Chile ha creado un fenómeno natural cargado de simbolismo, como si se sintiera en deuda... El lugar se conoce con el nombre del Tatio.