Cultura
Marta Robles

Ángel de la Calle: «La novela negra ya es cosa de mujeres»

El director de la Semana Negra de Gijón hace balance de la salud literaria del género tras la entrega de sus galardones

Se acaba la XXI Semana Negra de Gijón, el espectáculo literario más distinto y fascinante de cada año, y no me resisto a agarrar por las solapas a su director, el celebrado escritor y dibujante Ángel de la Calle, para que «confiese» qué es lo que se ha cocido por allí. «Lo más relevante ha sido la llegada de autores con su primera y segunda novela, que demuestran que el género sigue en la centralidad del panorama literario y no solo exponencialmente, sino también de calidad. La prueba evidente han sido las novelas finalistas al Hammet y al Silverio Cañada, premios que recayeron en Juan Bas y Tomás Bárbulo, respecticamente. Para el jurado ha sido un drama elegir. La literatura está ganando en este género».

Un género, por cierto, que antes escupía a las mujeres, pero que ahora las necesita tanto en la creación como para que esta Semana Negra haya sido la que ha tenido mayor presencia femenina de todas . «Hace treinta y un años aquí había solo una mujer española y otra japonesa, que era Masako Tobago. En Inglaterra había un montón de autoras reconocidas como Agatha Christie o P.D. James; pero en España la única era Lourdes Ortiz. A lo largo de estos años han ido irrumpiendo nuevas escritoras en el género o ha habido escritoras que se han acercado a él». Eso es cierto, pero el momento de gran visibilidad se ha producido este año. «Sí, pero nosotros no buscamos esa idea. Solo nos hemos ido dejando llevar. En los últimos treinta años el aumento de la lectoras del género ha sido lo más destacable en la literatura, porque hubo un bajón en los 70. Luego se fueron recuperando gracias a escritoras como Rosa Montero, que empezó haciendo “Crónica del desamor” y que ahora mete género negro o ciencia ficción oscura; a Alicia Giménez Barlett, que ya es un clásico aquí; y a otras que han irrumpido con fuerza como tú misma, Berna González Harbour o Dolores Redondo. Y están en todos los polos del género. Así que no hay nada que las identifique».

Bien, por fin alguien que entiende que la literatura es buena o mala, no masculina o femenina. «El otro día en una mesa de la Novísima Narrativa Vasca si me llegan a quitar los nombres de la portada no hubiera sabido cuál era de unos o de otra; es más, hubiera dicho que la escritora era uno de los autores». Está claro que el género negro ya es también cosa de mujeres. Y el mundo del cómic exactamente igual, como se ha demostrado en esta Semana Negra, donde se han derrumbado los estereotipos. «Aunque la mujer siempre estuvo en el cómic, no tenía visibilidad. Todos leímos de pequeños aquellas joyas literarias juveniles, aquellas que convertían novelas clásicas como “Historia de dos ciudades”, “David Copperfield”, “La isla del Tesoro”... Y quien convirtió la mayor parte de esas novelas en guiones fue Armonía Rodríguez, pero no los firmaba porque eso lo hacía un hombre. Hace veinte años, cuando irrumpió el formato de novela gráfica dieron el salto y se convirtieron en autoras que tienen otra visión y cuentan la subjetividad de la mujer. Y son muy buenas».

El caso es que este año hay tantas mujeres en la Semana Negra que hasta la estatuilla de los premios corresponde a una detective. «Bueno, ya tuvimos a “La Rufa” hace quince años, lo que pasa es que la de entonces tenía su bolsito, su gafita, su sombrerito... La de este año es otro tipo de mujer, mucho más echada para adelante. Pero lo decidimos al final, porque no nos propusimos hacer una semana negra con más mujeres de lo habitual sino que fue sucediendo, pasó lo de la periodista/colum-
nista/mujer –otro apartado de este año–, porque vimos que solo el 7% de los columnistas son mujeres y nos pareció muy interesante que nos contaran su experiencia... Y entonces, si el año pasado la estatuilla fue “El violinista en el tejado”, este año tenía que ser “La Rufa”».

Traído a colación el periodismo, conviene señalar que ha tenido una enorme importancia en la Semana Negra de 2018. Su cercanía con el género negro resulta ya indiscutible. «Es cierto. Como vivimos en sociedades fuertemente criminalizadas, todo lo que cuenta el crimen a veces se vuelve inmediato y a veces acaba en literatura. No obstante, aunque hay un montón de periodistas que son novelistas, me he dado cuenta de que el periodismo tiene sus tiempos y puede ser perfecta literatura, pero no es novela. Cuando preguntan por la perfecta novela negra de la crisis siempre digo que es muy complicado que esa novela esté ya porque se necesita tiempo para ver qué paso. Además la novela hace cosas que el periodismo no puede hacer. Por ejemplo, justicia. Y eso provoca una enorme satisfacción que no puede dar la realidad».

Investigará, aunque probablemente ya no sea un detective sino un policía. Cada vez hay más de los segundos y menos de los primeros en la novela negra. «Eso tiene su gracia, porque si pensamos que el inicio de todo ese Lupin de Poe de “La carta robada” y de “Los asesinatos de la calle de la Morgue”, y Holmes que sería otra luminaria, también es un investigador pues... Pero es que este tipo de literatura surge cuando las clases más cultivadas descree de los funcionarios públicos de policía, porque son de clase baja; luego en la novela negra de los años 20 y 30 en Norteamérica, cuando aparecen Chandler y Hammet, también se descree de la policía porque está al servicio de los ricos y por eso se recurre al investigador privado. Ahora descreemos de lo privado y hay más investigadores guardias civiles y policías. Esto en la época de Montalbán de “El tatuaje” o “La soledad del manager” hubiera sido impensable».