Obituario
Lluís Fernández

Lindsay Kemp, el último gesto del mimo más radical

Será siempre recordado por dirigir el espectáculo de "Ziggy Stardust" para el cantante David Bowie

Mucha gente odia al mimo. Siente una mezcla de temor ante ese rostro de estuco blanco y los trazos inquietantes que lo configuran como el otro distorsionado de uno mismo. Hay además un rechazo a su mudez, a las mojigangas y visajes que completan esa imitación ridiculizante del otro. Lindsay Kemp fue el último mimo corporal del siglo XX. Heredero de la técnica del genial Marcel Marceau, de su poética clásica, tanto de la farsa como de la pantomima y la comedia del arte. Nada nuevo si no le hubiera añadido el travestismo y la visión contracultural de los años del friquismo. Es decir, pasión por la transgresión, el «teatro de la crueldad» de Antonine Artaud y la convulsión que supuso la primera novela de Jean Genet, «Notre-Dame-de-Fleurs», escrita en la cárcel de Fresnes en 1942. Aparentemente nada hay menos parecido a la poética mímica de Kemp que la ruda y viril representación de la sexualidad homoerótica de Genet, mostrado sin tapujos en su cortometraje vanguardista «Un chant d'amour» (1950). Sin embargo, la adaptación de «Flowers» convulsionó al público de los años 70, ansiosos de nuevas experiencias estéticas y de transgresión sexual filtrada por la estética del cabaret travesti y la lírica ingenua del mimo. De turbadora cabría calificar la sensación que experimentaba el espectador de «Flowers». Nada parecido se había hecho hasta entonces y nada de cuanto se hizo después causó el mismo impacto emocional que la visión poética del mundo gay, repleto de marineros obscenos, travestidos cutres y la figura calva pintada de blanco de Kemp moviéndose por la escena con muselinas con la lentitud angélica de alguien poseído por la levedad y el dolor. La mezcla de cabaret francés, actuaciones de los mimo cantando y bailando, con el estilo ya cuajado de los espectáculos de travestis, por entonces en pleno auge, abría las puertas a mostrar sin tapujos la homosexualidad de forma burlesca, como en «Rocky Horror Show» (1973). La aproximación espectacular al mundo de Genet en «Flowers» fue obra de Kemp en colaboración con el director Celestino Coronado. Una exaltación insólita de la condición sexual de forma «visual y sensorial», una muestra de teatro no-verbal. En una entrevista de 1977, en el estreno de «Flowers» en Barcelona, Coronado decía que era «un intento de teatro total, donde se integran la música, el circo, el cine, el mimo y la danza». En pleno «gay power» londinense, Lindsay Kemp ayudó a David Bowie, por entonces amantes, a poner en escena su personaje de Ziggy Stardust en su estreno en el Rainbow Theatre de Londres en agosto de 1972. Bowie había estudiado con Kemp y supo adaptar a la escena ambigua del circo del rock las destrezas mímicas con él aprendidas. La vida artística de Lindsay Kemp se fue diluyendo en colaboraciones cinematográficas anodinas y algunos montajes exitosos como «A Midsummer Night’s Dream» (1979), con la que alcanzó la fama en Italia en 1980, en donde vivió hasta su muerte, el viernes, a los 80 años.