Lenguaje
M. Calderón

Los reyes de Babel

El inglés se ha convertido en la gran lengua franca de comunicación, señal de la influencia que el mundo anglosajón tiene en todo el mundo. El prestigio cultural no es sinónimo de expansión del idioma

En la inmensa Siberia, unas cien personas hablan udihe; en Brasil, el arikapu ya sólo tiene seis hablantes; la única persona que practiva eyak, la lengua de los nativos de Alaska, ya ha muerto; y con la muerte de un granjero de la zona del Cáucaso turco en 1992 desapareció el ubykh. Son datos de la Unesco (Programa Lenguas en Peligro), que ha contabilizado miles de lenguas en todo el mundo, algunas de ellas usada sólo por decenas de personas y con un futuro incierto. Por contra, es habitual coger un taxi o pedir un café en un país lejano y que te hablen en inglés, incluso que cualquier persona que trabaja cara al público utilice ese idioma.

El inglés se ha convertido en una lengua franca de intercambio, que no hace falta hablar correctamente, sino comunicarse, al punto de construirse una especie de «neolengua» básica, según la califican algunos expertos. No es, sin embargo, la más hablada por el número de nativos: en la actualidad se cifra en 399 millones. El primer idioma se corresponde con el país más poblado del mundo: el chino, con 1.284 millones de hablantes. Le sigue el español con 480 millones. Muy por debajo se encuentra el francés, cuyo prestigio cultural no se corresponde con los practicantes de su lengua: 78 millones. El inglés es el idioma que más se estudia como lengua extranjera en la Unión Europa (94%), seguido del francés (23%) y del español, que se iguala a alemán (19%).

Muy por detrás están italiano y ruso (ambos con el 3%). El desarrollo de las lenguas tiene que ver fundamentalmente con el peso demográfico, que a su vez está vinculado a razones socio-económicas. El ejemplo más claro es la expansión del español en EE UU, que supera ya lo 50 millones hablantes, casi el 17% del total de la población, y 4,06 millones de estudiantes, incluidas las universidades. Sin embargo, es Brasil con 4,5 millones el país que está en la cabeza, mientras que en Europa es Francia la primera (2,6 millones), seguida de Italia (684.345) y Alemania (543.833). El español se encuentra con un escollo importante para su desarrollo como lengua de conocimiento: su escasa presencia en revistas científicas. El impacto en Google de estas publicaciones es un claro ejemplo: el inglés impera totalmente y el español aparece en sexto lugar, por detrás, del chino, portugués, ruso y alemán.