Atlético de Madrid
Domingo García

Simeone: La Liga partido a partido

El Cholo piensa en el día a día en público y en la final de la Liga de Campeones en privado.

A Diego Simeone no le gusta anticipar el futuro. «Partido a partido», repite desde que llegó al banquillo del Atlético hace ya casi siete años. Su discurso no cambia, pero en su iacontra el Valencia con el que comienza la Liga. El Cholo es uno de los técnicos más valorados del mundo, uno de esos con un estilo reconocible que hace que los jugadores se animen a fichar por el Atlético. Muchos de los fichajes de este año han reconocido como decisiva la presencia del argentino en el banquillo. Y no es porque les prometa luchar por ganar el próximo partido, es porque piensan en los títulos que están por llegar. Y Simeone, también.

Es imposible para él, y para todos los atléticos, no pensar en el próximo 1 de junio, el día de la final de la Copa de Europa en el Metropolitano. Porque ése es el título que le falta y el título con el que sueña desde hace varios años. Cuando se habla de los mejores entrenadores de la historia rojiblanca, su nombre siempre se pone al lado del de Luis Aragonés. Son los dos nombres que canta la afición del Metropolitano y que seguirá cantando eternamente, pero sólo hay una cosa que permitiría al Cholo ser el mejor de la historia del Atlético, ganar el título que le falta, la Liga de Campeones. Eso le permitiría ser para el Atlético lo mismo que fue Cruyff para el Barcelona, el hombre que abrió el camino de la máxima competición continental. Después llegaron otros hasta que el Barcelona se acostumbró a ganar la Champions, pero nadie más podrá ser el primero. Con esa idea ha construido el Cholo el equipo este año, una plantilla que le ofrece alternativas, que le permite ser más ofensivo si le apetece, pero basada en los de siempre. Porque nada hay más importante para el Cholo que el sentimiento de grupo. Por eso a veces a los nuevos fichajes les cuesta integrarse en la alineación titular. Antes de nada tienen que ser conscientes de que nadie es más importante que el grupo y que deben seguir el ritmo que marcan los veteranos. Le pasó incluso a Griezmann, al que le costó hacerse indiscutible para el Cholo. Ahora, el francés es el símbolo y uno de los capitanes del equipo. Ése es el camino a seguir, el ejemplo para los demás. Pero ahora ya los futbolistas llegan mentalizados, como Lemar, que reconoció en su presentación que ahora le tocará trabajar más que en el Mónaco. Nadie garantiza los éxitos, pero Simeone sabe que sin el trabajo de todos no pueden llegar. Si todos cumplen, el Cholo estará más cerca de poder ser Cruyff en rojiblanco.