Moto GP
José Manuel Martín

Mil mundiales en uno

Dovizioso gana en Misano, Márquez y Lorenzo anticipan el futuro con un bonito duelo y Rossi se hunde un poco más ante su público

Con la lucha por el Mundial casi decidida, el campeonato se desdobla en miles de pequeñas batallas que mantienen la llama de la motivación y el espectáculo. Márquez vive cómodamente de la fortuna que amasó en la primera parte del curso. En Misano fue batido por tercera vez consecutiva por una Ducati, pero no hay problema. En otras circunstancias ya se habría extendido el pánico. Ahora, lo único que ha sucedido es que es líder con más ventaja respecto al segundo. Son 67 puntos con seis carreras por disputar, así que le bastaría con ser tercero de aquí al final, incluso aunque Dovizioso gane todo. Ayer, los dos primeros estaban de acuerdo en que salvo catástrofe el título tiene dueño. «Menos mal que las Ducati han despertado tarde», decía Marc, mientras Dovi admitía que ni su gran momento le permite pensar en cazar al líder.

Es el piloto más en forma y conduce la moto más en forma... el problema es que el bache que pasó hace unos meses es una mochila demasiado pesada a su espalda. Casi ni sueña con el título, pero aquí entra en juego ese Mundial de mundiales. Quiere terminar segundo el curso, que sería lo mismo que hacerlo por delante de Lorenzo, el rival en esa guerra civil que es a día de hoy el equipo Ducati. Sus dos pilotos libran un duelo en el que el orgullo es lo más importante.

En diciembre se separarán y no están dispuestos a dejar que el otro cierre el año por encima. Dovi fue más fuerte en Misano, impidiendo primero la escapada de Jorge y fugándose él más tarde. El calor cambió el comportamiento de los neumáticos respecto a los entrenamientos, así que había que ir con cuidado. Él lo hizo mejor que nadie. Fue una clase magistral.

Por detrás de él se vivió lo más bonito de la mañana, con Marc y Jorge pegándose de lo lindo. Aquí estaba en juego el segundo puesto, pero también uno de esos mil mundiales que se disputan dentro del verdadero. Compañeros en 2019, ya se están avisando sobre lo que está por venir. Se pasaron y repasaron hasta que Lorenzo se cayó a falta de vuelta y media. Veía que podía ir a por Dovi y al buscar todo se quedó sin nada. Arriesgó y perdió. La guerra sigue abierta.

En Misano la fiesta fue más roja que amarilla, porque Dovizioso consiguió su primer triunfo en el circuito Marco Simoncelli ante el naufragio de Rossi. Ni rastro de Valentino, hundido en la clasificación y sin poder poner gasolina al incendio amarillo que habitualmente es el trazado más cercano a su casa. Yamaha sigue siendo un desastre y se hunden sus pilotos. «Es un milagro que siga tercero, no sé cómo voy a mantenerlo», decía el 46, que se lamentó del avance técnico de Honda y Ducati y el retroceso de los suyos. Otra pequeña guerra claramente perdida por Vale y Viñales, que no saben si podrán darse una alegría de aquí al final. Su objetivo es tratar de recuperarse y pensar en 2019, otra de esas batallas que incluye este Mundial de MotoGP en el que miles de pequeñas guerras mantienen viva la pasión.

La última locura de Fenati

La imagen del día en Moto2 fue la de Romano Fenati tocando el freno de Manzi en plena recta a más de 200 kilómetros por hora. Aunque su rival le hubiese molestado previamente, es inaceptable. Le han caído dos carreras de sanción y la mayoría de pilotos de MotoGP verían bien que no volviera. «Se podría quedar en casa hasta el año que viene», dijo Márquez. El italiano tiene un largo historial de incidentes, el último un enfrentamiento con Pablo Nieto que le supuso el despido automático del VR 46. Ahora el equipo que le ha fichado para 2019 se está planteando anular el acuerdo.