Moto GP
José Manuel Martín

GP de Austria: El enemigo va a estar en casa

Lorenzo y Márquez adelantan lo que pueden ser sus duelos del año que viene con los mismos colores. Jorge pudo con Marc en la última curva en Austria tras un pulso de altura

Después de la carrera de Jerez 2017 Lorenzo estaba radiante con su primer podio sobre una Ducati. «Hemos vuelto», gritaba mientras dejaba la sala de Prensa camino de la ducha. Realmente aquello fue un espejismo que dio paso a mucho sufrimiento. El regreso real del mallorquín a lo más alto se ha producido este curso, en el que ya suma tres victorias, una más que su compañero, y se siente capaz de pararle los pies en un duelo directo al mismísimo Márquez. El número «99» ha conseguido por fin llevar él a la Desmosedici y no al revés. Está cogiendo confianza y deja destellos del talento que, sin duda, no ha perdido. En Austria se marcó un carrerón y se impuso a Marc en la última curva, mientras Dovizioso masticaba su derrota en el tercer puesto.

Lorenzo celebró su éxito con la rabia del que se ha sentido maltratado. Gritó como si hubiera conseguido un Mundial y en un momento agitaba la mano izquierda como diciendo: «Vaya espectáculo he dado». Otra exhibición que seguramente sigue haciendo que los altos directivos de Ducati se estén dando cabezazos contra la pared por no haber tenido un poco más de paciencia. Le abrieron la puerta justo antes de que la que había sido su gran apuesta explotara. Ahora saben que su mejor piloto «jugará» en el equipo contrario el próximo año y su lugar lo ocupará Petrucci, un buen piloto, sin duda, aunque para nada un gran campeón como el mallorquín.

Un tricampeón del mundo de MotoGP que se va a vestir con los colores del Repsol Honda y va a compartir box con Márquez. Dos de los mejores con la mismas armas dejando batallas como la vista ayer en el Red Bull Ring. Los dos españoles van a tener al enemigo en casa y un adelanto de lo que se avecina se pudo ver ayer mismo. Otra vez Jorge decidió cambiar de personalidad. En lugar de salir a tope, reservó al principio en busca de un gran final. Márquez lo vio muy lento en la vuelta de calentamiento y llegó a la conclusión de que las Ducati iban a ir un poco justas de gasolina y estaban preocupadas por el consumo.

Este pensamiento explica que Marc tirara como un loco en la primera mitad de la prueba. Quería llevar en fila a las motos dominadoras en este trazado y que no tuvieran la posibilidad de ahorrar combustible. Los tres candidatos al triunfo se quedaron solos muy pronto y la sorpresa fue que Dovizioso se rindiese con diez vueltas para la meta. Fue el gran derrotado del día a pesar de subirse al podio. Perdió ante Marc y sobre todo frente a Lorenzo, con el que tiene una disputa personal. Con la corona de MotoGP muy decidida a favor del vigente campeón, los dos pilotos de Ducati quieren superarse el uno al otro, demostrar quién es mejor y por eso se retan a un duelo al sol cada vez que se apaga el semáforo.

De momento se impone el español, que ya habla claramente de ser segundo del Mundial. Esa posición todavía la ocupa Valentino, que en Austria dio una lección de pundonor. Lo ha ganado todo tantas veces que podría estar tumbado en su sofá mirando las carreras por televisión, pero en el peor fin de semana en muchos años para Yamaha se las apañó para terminar sexto, un milagro dentro del desastre. Nunca se rinde Rossi y con muy poco material sacó todo el beneficio posible. Batalló con la ilusión de un juvenil sin importarle estar a 14 segundos del vencedor. Maverick Viñales se rindió antes y rescató unos tristes cuatro puntos hundido en la clasificación. Las rectas de Spielberg sacaron los colores a la marca de los tres diapasones, cuyo máximo responsable técnico pidió perdón el sábado ante lo que estaba por venir.

Los pilotos Yamaha vieron desde muy lejos el show que montaron Marc y Jorge, dos de los mejores representantes de la edad de oro del motociclismo español. Adelantamientos del más alto nivel en los que Márquez no se guardó nada a pesar de su amplia ventaja en el liderato. Quería ganar por primera vez en el único trazado que le falta por dejar su huella y, aunque no lo consiguió, se marchó contento y un poquito más líder. Antes de las vacaciones tenía 46 puntos de margen, en Brno subió a 49 y ahora son 59. Suficiente con ocho carreras por delante.