Atlético de Madrid
Domingo García

Simeone: Segunda final en la grada

El técnico rojiblanco cumplió su tercer partido de sanción en Europa. El Mono Burgos volvió a dirigir al equipo desde la banda

Simeone vive en Europa un destierro que dura ya tres partidos y todavía le queda uno por cumplir. Un destierro que deja a su equipo sin referencia en el banquillo y a él recorriendo cientos de kilómetros en un espacio de dos metros cuadrados. Acompañado siempre por el jefe de seguridad del club, como en las anteriores ocasiones, el Cholo mitiga sus nervios como puede, incapaz de estarse quieto.

Mientras, sobre el césped, la poderosa figura de Germán Burgos era la que se encargaba de dirigir a sus futbolistas. Con un aspecto diferente, con un chándal para vestir su enorme cuerpo. Nada que ver con el traje negro del Cholo, un uniforme que compartía con Nelson Vivas, la última incorporación del cuerpo técnico rojiblanco, mucho más tranquilo que el Mono en el banquillo.

El Cholo protestaba las jugadas, alzaba los brazos y gesticulaba de la misma forma que si estuviera en el banquillo. Le sucedió especialmente con el penalti que pitaron a Juanfran, aunque la mano del lateral no dejaba dudas sobre lo acertado de la decisión del árbitro. Con el gol de Saúl pedía tranquilidad con las manos. Vive los partidos de la misma forma que cuando pisa el césped. Pero sus mensajes no llegan de la misma manera a los jugadores rojiblancos. Pero él lo intenta.

Sí llegan los mensajes a su cuerpo técnico. Nadie se hubiera atrevido a cambiar a Griezmann sin el consentimiento del entrenador rojiblanco. Pero el francés desapareció sin que pasara nada.

Hasta ahora, los partidos del Cholo en la grada se han contado por éxitos, parciales o totales. Desde el día que le expulsaron en el Emirates Stadium, cuando el equipo sacó un empate difícil de imaginar por el desarrollo del partido, había encadenado dos victorias, ante el Arsenal en el Metropolitano para alcanzar la final de la Liga Europa y el triunfo en la final contra el Olympique de Marsella. En Tallin continuó la racha y es posible que el Cholo pida continuar en la grada en los siguientes encuentros europeos de su equipo. Cuestión de superstición, que pesa tanto como la táctica.