Selección Española
José Aguado

Wembley estrena a España

Primer partido de Luis Enrique en el banquillo de la Selección ante Inglaterra, con muchas cosas por decidir. El entrenador y Sergio Ramos escenifican su buena relación. «Inmejorable», dice el capitán

Un gol de Zamora dio la única victoria en ocho partidos de la Selección en Wembley, un estadio impresionante para debutar al frente de España, como hace esta noche Luis Enrique. Lleva una semana entrenando el técnico asturiano y se ha hablado de su carácter y de sus normas de convivencia, pero no mucho de lo que va a pasar ya sobre el césped. Principalmente porque ha cerrado los entrenamientos y es un misterio. La referencia última de Luis Enrique es el Barcelona, un conjunto cuyo punto vital era el ataque, mucho más que el centro del campo, aunque también es verdad que con Messi y Neymar por allí, qué otra cosa vas a hacer. En la Selección Luis Enrique no tiene esos nombres y coge a un grupo de futbolistas que no tiene muy claro a qué atenerse, después de la debacle en Rusia.

Las despedidas de jugadores claves ha hecho parte del trabajo del nuevo seleccionador, que unió a los adioses de los veteranos las no llamadas de Koke y de Jordi Alba. Se esperaba una revolución de acuerdo con el carácter, a veces volcánico del entrenador, pero no ha habido eso.

Hasta ahora Luis Enrique se ha mostrado a la altura del cargo y desde la Federación se ha mostrado su mejor imagen. Ayer, por ejemplo, en la conferencia de Prensa estuvo simpático y sonriente sin que nadie pareciese su enemigo. Y elogió mucho a Ramos. No eran pocos los que anunciaban que el capitán blanco no iba a volver a la Selección, pero su calidad y su capacidad le hacen indiscutible. «Es el que tiene más personalidad y presencia en la Selección. En su equipo ya aprecias que es uno de los escogidos. Sabía que tenía una gran personalidad, que es un gran líder dentro del terreno y fuera y no se puede tener mejor actitud. Espero que siga arrastrando a sus compañeros hacia la victoria. Espero que esté con nosotros mucho tiempo. Yo ya esperaba que iba a ser así, pero su actitud estos días lo ha superado», dijo ayer.

El central. Tiene otras cosas que solucionar y hoy es el primer día para ver qué camino coge: por ejemplo el compañero de Ramos. Sin Piqué es un puesto abierto y lo ha demostrado Luis Enrique llamando a Diego Llorente, que estaba lesionado. La opción más plausible es la de Nacho, un futbolista que la temporada pasada alcanzó su mejor nivel, pero que necesitará minutos en el Madrid para poder seguir siendo titular en la Selección.

El portero. Antes del puesto de central, habrá que ver si Luis Enrique alimenta el morbo de la portería. España juega en Inglaterra, el lugar donde juegan De Gea y Kepa. El segundo ha sido uno de los fichajes del verano; el primero fue el protagonista de «memes» por su actuación en el Mundial. «Nunca he dudado en esta posición», dijo ayer el entrenador.

El lateral izquierdo. Su mala relación con Jordi Alba abre un puesto en el lado izquierdo de la Selección que antes estaba siempre ocupado. Marcos Alonso, con la experiencia de jugar en el Chelsea y con clara vocación ofensiva puede pensar que ya ha llegado su momento.

El centro del campo. Sin Iniesta y sin Silva es donde más cosas tienen que cambiar en la Selección. La zona clave, la que llevó a España a sus mejores éxitos y que hoy tiene que empezar a demostrar qué tipo de España va a dirigir Luis Enrique. Busquets es intocable. La verticalidad de Saúl se acerca mucho al estilo que quiere el entrenador.

Isco. Mucho se ha hablado de Isco estos días por su papel en la Selección. Primordial para Lopetegui y el mejor de Rusia, Luis Enrique piensa que puede hacer varios papeles en un sólo partido. El entrenador no esconde que le gusta jugar con un 4-3-3 y ahí Isco no tiene el mejor encaje.

El nueve. El seleccionador hereda el mismo dilema de los anteriores. España no tiene claro quién es su delantero centro. El primer día puede ser lo que marque el futuro de esa posición y la ausencia de Costa abre las puertas a Morata.