Dieselgate
Erik Montalbán

Industria niega el impuesto al diésel anunciado por Sánchez

Reyes Maroto afirma que la subida fiscal al gasóleo es sólo «un globo sonda» la misma mañana en la que el presidente del Gobierno asegura que la incluirá en los próximos Presupuestos Generales del Estado.

«Se ha hablado mucho del impuesto del diésel, pero el Gobierno todavía ni siquiera lo ha anunciado. Vamos a esperar». Con estas declaraciones sorprendía ayer la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, contradiciendo directamente y en la misma mañana otra afirmación en sentido opuesto del presidente del Gobierno. «Todo lo que tenga que ver con transición energética y sostenibilidad del país como la movilidad privada, que es altamente contaminante, tendrá su traducción en una subida de este impuesto», dijo Pedro Sánchez tan sólo unos momentos antes.

En cualquier caso, no es la primera vez que este asunto genera desconcierto en el seno del Ejecutivo en las últimas semanas. El pasado 11 de julio, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, señaló en el Congreso que «el diésel tiene los días contados» y que su impacto en la calidad del aire «es lo suficientemente importante como para ir pensando en un proceso de salida». En este sentido, en la alternativa a los Presupuestos Generales del Estado presentada por el PSOE en abril, la formación ya apostaba por elevar la tributación del diésel para equipararla a la de la gasolina. Sin embargo, esta idea choca frontalmente con la manifestada en repetidas ocasiones por el propio Sánchez y por la ministra de Hacienda de no subir los impuestos a las clases medias. «Nuestro compromiso es que no se va a subir ni un céntimo de euro a la clase media y trabajadora», dijo Sánchez la semana pasada desde Colombia.

Es en este punto donde el plan de Pedro Sánchez choca con un sector del PSOE, que reconoce que el aumento de la presión fiscal al gasóleo tendrá impacto en los trabajadores. El problema es que equiparar la tributación de la gasolina y el diésel sí afectaría las rentas medias (a todas, en realidad), sólo que se haría a través de los impuestos indirectos. Es decir, los que gravan el consumo. En este caso, se trataría de un incremento de los impuestos de 2.140 millones de euros anuales, según el plan del PSOE. No obstante, se empezaría a aplicar de forma escalonada, con un alza fiscal de unos 600 millones de euros durante el primer año.

Para la ministra de Industria, «se ha hecho un globo sonda, pero nosotros estamos trabajando con el sector de forma muy coordinada, pensando en la industria y también en los consumidores. Hasta ahora las medidas que hemos tomado son buenas para el sector», dijo desde Santander. Por el contrario, el presidente del Gobierno avisó en una entrevista en la Cadena SER de que la subida de impuestos al diésel irá incluida en el anteproyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado, que el Ejecutivo presentará «a finales de noviembre o principios de diciembre». Sánchez aseguró que los conductores profesionales quedarán exentos de dicha subida y explicó que el gasóleo es un combustible «altamente contaminante» y que el PSOE lidera un Ejecutivo ecologista y comprometido con la transición ecológica».

En esta misma línea, la justificación del PSOE en sus presupuestos alternativos fue que «se pretende, simplemente, revertir una medida que se adoptó hace años en la creencia de que el diésel era menos contaminante que la gasolina, ya que emitía menos CO2. No obstante, luego se ha descubierto que los actuales motores diésel son más contaminantes que los de gasolina, porque emiten más óxido nitroso. Esto es, se intentó realizar política ambiental a través de este componente energético, pero no se efectuó su corrección posterior al comprobarse que estaba basada en un error».

Actualmente, el tipo estatal general del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos es superior en la gasolina (400 euros por cada 1.000 litros) que en el gasóleo (307 euros por cada 1.000 litros). Es decir, la diferencia de precio entre ambos combustibles es puramente fiscal. Así, si un litro de gasolina sin plomo 95 cuesta 1,32 euros, 69 céntimos (el 52% del total) son impuestos. En un litro de gasóleo A, con un precio de 1,22 euros, 58 céntimos son impuestos, lo que supone el 47%.