Empresas
Juan Delgado

«Las grandes empresas no saben absorber la innovación de las “start-ups”»

Es un emprendedor precoz. Al tiempo que estudiaba en la Universidad, empezó a trabajar. Y decidió hacerlo por cuenta ajena porque «no me llenaba». Jorge Dobón montó una distribuidora de aceite, vino, jamón y queso «con mis dos mejores amigos de la carrera». «El primer año facturamos 100.000 euros y parecía que nos ibamos a comer el mundo, mientras que el segundo, sólo 35.000 y nos percatamos de que esto era muy duro», argumenta. «Al cabo de dos años la cerré con una deuda de 20.000 euros, que cuando tienes 20 años se hace muy cuesta arriba. No me resigné y, al poco, empecé a darle forma a Demium para ayudar a no cometer los mismos errores».

– ¿Cuáles fueron los principales?

– El primordial, la falta de equilibrio emocional que lleva a no desconectar ni a guardar una parte para los tuyos y a no elegir los socios ideales. Se tiende a hacerlo con amigos con perfiles parecidos. La elección del «partner» tiene que ser consciente.

– ¿Es muy duro reintentarlo tras fracasar?

– Sí, por el estigma social. Tardé un año entero en decirle a mi padre que había cerrado. ¡Y eso que él era empresario!

– ¿Qué ha venido a traer Demium en medio de la gran proliferación de incubadoras?

– Ese boom ha respondido más a estrategias de marketing o de RSC. Aquí no viene un emprendedor con una idea y un equipo, sino personas individuales con talento a las que ayudamos a encontrar una buena idea y los socios idóneos, formamos y damos todo el asesoramiento posible. Al cabo de los seis meses, el emprendedor se encuentra preparado con un negocio, un equipo y una primera ronda de inversión que oscila entre los 100.000 y 150.000 euros. Mi objetivo es convertinos en la mayor iniciativa global de apoyo al emprendimiento.

– Su plan de internacionalización es muy ambicioso.

– Durante cinco años y medio, nos hemos dedicado a construir el modelo y la metodología y, a partir de ahora, poco a poco, vamos a salir al exterior. Empezamos este mismo año en Londres, la capital donde más inversión en «start-ups» se mueve de toda Europa. Más de 2.750 millones de libras en 2017, mientras en España apenas se llegó a los 300 millones de euros. Luego iremos a ciudades con características similares a las de España, como Lisboa y Milán, y, después, al Este de Europa, Kiev y Minsk, donde hay mucho talento técnico, pero poco capital.

– ¿Cómo valora la creación de «start-ups» en España en los últimos tiempos?

– Ha habido un crecimiento muy fuerte, aunque estamos lejos todavía de canalizar todo el talento que hay en España.

– ¿Aconseja a los emprendedores que antes de lanzarse adquieran experiencia profesional?

– Soy muy joven y me embarqué cuando estaba en la carrera. Emprender con experiencia es hacerlo con más seguridad.

– ¿Cuáles son las principales debilidades de las «start-ups» españolas?

– La principal del ecosistema es la falta de capital. Las administraciones y la sociedad deberían fomentar la apuesta de los pequeños inversores por ellas. La mejor fórmula sería la de incentivarla fiscalmente.

– ¿Qué balance hace de los primeros cinco años de Demium Starups?

– Muy positivo desde todos los puntos de vista. Hemos montado 44 empresas partiendo de cero, de las cuales 35 siguen vivas, lo que supone una tasa de supervivencia del 78%, muy por encima de la media. Hemos desarrollado una línea de negocio que se llama Demium Academy con la que vendemos formación también a empresas ya asentadas que se quieren digitalizar.

– ¿Está muy arraigada la cultura del pelotazo entre los emprendedores?

– Si la innovación es muy tecnológica, monetizar es más difícil y, consecuentemente, sobrevivir sin vender. Ahora bien, cuánto más concreto sea el modelo de negocio, más factible es perdurar en solitario. A veces, es más facil que la rentabilicen grandes compañías que no pueden innovar «in house». No soy contrario a vender las muy tecnologicas, pero el emprendedor debe pensar en sobrevivir mucho tiempo.

– Se ha demostrado que las «start-ups» adquiridas por grandes empresas acaban teniendo los días contados si no mantienen la gestión diferenciada.

– Cierto. El problema es que las grandes corporaciones no están preparadas para absorber su innovación. Su reto debería ser el de dotarse de la estructura necesaria para integrarla. Además es fundamental que el equipo fundador o parte continúe.

– ¿Cuáles son las razones que explican que el índice de supervivencia de las empresas que lanza Demium sea mayor que la media?

– Es decisiva la forma en que creamos equipos a través de nuestro eventos de selección, ya que con buenos equipos se forman buenas empresas. Asimismo, aplicamos una metodología durante los seis meses de monitorización que tiene dos secretos: la experiencia acumulada en montar compañías y los responsables de cada una de nuestras incubadoras, que siempre son emprendedores de éxito.

EL PERFIL

Jorge Dobón se considera un empresario nato. Ya de niño hizo sus «negocietes». Mamó este espíritu en casa, aunque la cautela de su padre nunca le gustó. Empezó a montar Demium Startups después de que tuviera un primer tropiezo y que le hicera cargar con una deuda de 20.000 euros. Nacido en 1989, licenciado en ADE y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos, este joven tiene una ambición enorme. Una ambición bien construida en su cabeza.