Dimite Carmen Montón
Ainhoa Martínez

Montón dimite para «salvar» a Sánchez

La ministra de Sanidad da un paso atrás ante la presión en el PSOE y para no «influir» negativamente al Gobierno. Sigue sosteniendo que no hizo nada irregular.

Apenas cuatro horas después de que el presidente del Gobierno apoyara públicamente a Carmen Montón y asegurara su continuidad en el Ejecutivo –«está haciendo un excelente trabajo y lo va a seguir haciendo», dijo Sánchez en el Senado–, la ministra de Sanidad presentó su dimisión en una comparecencia sin preguntas en la sede del Ministerio. Entre estos dos momentos medió una nueva polémica, «La Sexta» hizo públicos extractos del Trabajo Fin de Máster, demostrando que varios fragmentos (19 de 54 páginas) se correspondían con textos de otros autores que, o bien no citaba, o no estaban correctamente referenciados. Tras dos días frenéticos y sometida a una presión insoportable, Montón presentó ayer su dimisión al presidente del Gobierno para, según sus propias palabras, «que esta situación no le influya» negativamente. La ministra aseguró que había sentido su «apoyo», así como el «sincero afecto» del resto de ministros y de los compañeros del PSOE. A pesar de que haya partido de estos la presión que ha acabado con su andadura en el Ejecutivo.

Montón se reafirmó en que no había cometido ninguna irregularidad y calificó su actitud como «transparente y honesta», ya que «desde el primer minuto dio todas las explicaciones y puso a disposición de los medios la información de que disponía y que dependía de su responsabilidad». La ya ex ministra aseguró que seguirá defendiendo que no hizo nada irregular, porque cursó el máster «con empeño e ilusión» para «ampliar su conocimiento y hacer mejor su trabajo». A modo de cierre, Montón hizo un repaso de los principales hitos que han marcado su gestión, desde que el 7 de junio asumiera la cartera de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. «Un buen balance», resumió, tras enumerar la puesta en marcha de la sanidad universal, la recuperación de derechos con la supresión del copago o el acceso a la reproducción asistida en la Seguridad Social para mujeres solas y lesbianas o las medidas para la protección de la infancia, relativas a los menores no acompañados o los que sufren violencia.

Montón se va para no perjudicar a Sánchez a nivel externo pero también interno, pues su salida sofoca el incendio que se propagaba por el seno del PSOE, una presión creciente e insostenible que pedía la dimisión de la ministra. Tras las declaraciones del presidente, se siguieron sucediendo las críticas internas y la exigencia casi unánime de cargos del partido de que Montón abandonara su puesto en el Ministerio. Si la situación ya era insostenible, con el apoyo público de varios cargos de responsabilidad del PSOE y del propio presidente el Gobierno en las últimas horas, la indignación subió enteros. Varios dirigentes consultados mostraban su disconformidad por un apoyo que no les representaba. «Era dilatar lo inevitable. Ya estaba achicharrada», aseguraba un dirigente, que consideraba que la incapacidad de reacción que estaban mostrando solo les desarmaba frente a la oposición. «Era la salida natural», señalaba otra fuente que, no obstante, lamentaba el escarnio. Pero con un ciclo electoral tan próximo, hay quienes entienden que, a la larga, iba a suponer más desgaste mantenerla que asumir la segunda salida de un ministro en 100 días.

Sin embargo, desde el Gobierno se apostó primero por un estruendoso silencio, ni una sola palabra de apoyo en público y un tibio mensaje de respaldo que se limitaba a valorar sus explicaciones como «claras, amplias y transparentes», y por un viraje de 180 grados después. Desde Moncloa se trasladó ayer a los portavoces oficiales de Gobierno y PSOE la consigna de cerrar filas con la titular de Sanidad. Esta bandera la enarboló el propio Sánchez, en la que fue su primera reacción al escándalo. «Lo único que puedo decir como presidente del Gobierno es que la ministra está haciendo un excelente trabajo y lo va a seguir haciendo», dijo defendiendo la continuidad de Montón en el Ejecutivo. Sánchez valoró como «extraordinario» el trabajo de la ministra de Sanidad, porque en 100 días de Gobierno está haciendo «lo que se le pidió», esto es, «revertir los recortes y avanzar en derechos vinculados a la sanidad pública», con leyes como la sanidad universal o la que lucha contra la violencia infantil.

La falta de una estrategia unitaria sorprendió, teniendo en cuenta que en Moncloa sabían, desde hace una semana, que el escándalo iba a estallar. Desde que la propia ministra se reunió con los periodistas que destaparon el escándalo. Fuentes consultadas por este diario achacaron la «improvisación» a que «hay que ver cómo se van desarrollando los acontecimientos». «De momento, tiene respaldo», aseguraban a primera hora de la tarde, una transitoriedad que no pudo contener el impacto de la acusación de plagio. No en vano, ninguno de los que ayer salieron a apoyarla públicamente se atrevieron a descartar una dimisión en el futuro. El Gobierno respondió así a la presión creciente en el partido para que dejara caer a la ministra por la polémica de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos.