Corrupción en CDC
Ricardo Coarasa

PDeCAT se desvincula de Convergencia para intentar desmarcarse del 3%

Su representante dice al juez que la formación “es más transparente” y controla las donaciones con una “caja única”
Dos empresarios admiten donaciones a las fundaciones de CDC para introducirse en el mercado de la construcción en Cataluña

El PDeCAT intentó hoy marcar distancias con su antecesora Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) para desvincularse del “caso 3%”. En su comparecencia ante el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata -que investiga la supuesta financiación irregular convergente-, el representante legal de la formación, Jordi Oliveras, aseguró -según fuentes jurídicas- que el partido es “funcionalmente independiente de CDC” y que a ambos les separan incluso sus posicionamientos políticos, pues “el PDeCAT es independentista y CDC, nacionalista”. El Partit Demòcrata Europeu Català, recalcó, “nació sin nada, solo con una idea política y únicamente se cedió un local por parte de Convergència”. Sin embargo, la sucesión entre ambos fue un mero “cambio de apariencia”, según De la Mata.

Durante su declaración, el encargado de las finanzas de la formación -imputada en este procedimiento como persona jurídica al igual que su antecesora- explicó que el PDeCAT se creó porque CDC “estaba obsoleta” y existía “un malestar en la sociedad y en los militantes”. Pero, recalcó, la militancia no es la misma y de los doce miembros de la dirección ejecutiva del primero sólo uno, Marta Pascal, pertenecía antes a Convergència. El PDeCAT, añadió según esas mismas fuentes, “está formado por gente joven que es más transparente y tiene más ilusión”. Además, detalló que dispone de un sistema de caja única que supervisan tres apoderados para controlar las donaciones. “Si no cumplen los requisitos, las identificaciones y los límites, se devuelven”, insistió.

Por su parte, el representante de CDC dijo en esa misma línea que ambos partidos “no tienen actividad política común” y que la formación convergente “se mantiene únicamente para pagar la sentencia del caso Palau” y se limita a la representación institucional.

Ante el juez también han comparecido -en su caso en calidad de investigados por cohecho, malversación, blanqueo y tráfico de influencias- el presidente y el vicepresidente del Grupo Ortiz, que donaron un total de 220.000 euros entre febrero y mayo de 2010 a Catdem y Fórum Barcelona, las fundaciones vinculadas a Convergència. Lo hicieron, explicaron, para dar a conocer a su empresa en Cataluña dado que “no había podido trabajar nunca en el mercado catalán de la construcción”. El destino de ese dinero era para actividades culturales, aseguraron, aunque desconocen en qué se utilizó. Una de las filiales del Grupo Ortiz que efectuó donaciones a las fundaciones convergentes, Impulsa, estuvo presidida de 2011 a 2013 por el ex conseller de Educación de la Generalitat Joan Maria Pujals, contratado “para facilitar la entrada del Grupo en Ortiz en el sector de la construcción en Cataluña” y que fue quien, según contaron, les propuso realizar esas donaciones “para temas culturales”. La estrategia, contó el vicepresidente del grupo, Emilio Carpintero, fue un fracaso pues cosecharon “muy malos resultados en Cataluña”. No obstante, el juez De la Mata sospecha de la adjudicación de la ampliación del colegio público La Trama de Sabadell (Barcelona), que se produjo poco después de que esas donaciones se hicieran efectivas.