Casa Real
Ainhoa Martínez

Leonor: El futuro es el mensaje

No hubo discurso oficial, pero como destacaron en Zarzuela, «el mensaje es la presencia». El debut de la heredera ayer en Covadonga fortalece la imagen de la monarquía en un momento de acoso del independentismo y la izquierda

Hoy es, desde luego, un día para la Historia». Con esta frase resumió el Rey Felipe VI la jornada del estreno oficial en Covadonga de su hija, la Princesa Leonor. Para su primer acto institucional fuera de Palacio como heredera al trono se eligió un enclave emblemático para la Corona española y una fecha muy significativa: los actos conmemorativos del 1.300 aniversario del arranque de la Reconquista. «El mensaje es la presencia», resumían desde Zarzuela. Y es que el simbolismo no se circunscribía únicamente a que hace cien años fuera su antepasado el rey Alfonso XIII quien presidiera en el mismo lugar los actos que ayer se conmemoraban o que su padre, en 1977, protagonizara también en Asturias, aunque con solo nueve años, su primer acto como Príncipe. Es algo más que eso. Su Majestad cedía el testigo a su heredera en plena crisis de las instituciones y con una Monarquía puesta en cuestión en los últimos tiempos por los errores del pasado. De este modo, la presencia de Leonor traslada un mensaje de continuidad, fortaleza y estabilidad –«hay relevo», decía una señora– ante los eventuales envites que pueda sufrir la Corona.

Principalmente desde Cataluña y sus clases dirigentes, la cara más visible del hostigamiento al que se ha visto sometida la Monarquía en nuestros días, después de que el Rey diera un paso al frente y pronunciara un discurso en defensa de la unidad de España y el Estado tras el referéndum ilegal del 1 de octubre. Ante la falta de intervenciones públicas por parte de representantes de la Familia Real, el reconocimiento a estos desafíos tuvo cabida en las alocuciones que pronunció el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.

Durante la visita de Don Felipe, Doña Letizia, Leonor y Sofía a la Santa Cueva, en la que fue primera parada de la jornada, el Arzobispo encomendó a la Virgen de Covadonga que «proteja a esta querida Familia Real en un momento decisivo y delicado para España». Tuvo en particular un deseo para Leonor, de modo que la virgen guíe sus pasos y «vuestra Alteza crezca sana, sabia, santa y guapa, como aquí llamamos a las cosas o personas hermosas». Después, obsequió a los Reyes con la medalla conmemorativa del Centenario de la Coronación de la Santina, mientras que a la Princesa y a la Infanta les hizo entrega de una medalla de la Virgen de Covadonga en oro dorado y oro blanco, que en su corona lleva unas piedras preciosas y en el reverso, la Cruz de la Victoria.

Para el encuentro entre Leonor y la Santina se atavió a la virgen con el manto tradicional y se quiso hacer un guiño a Alfonso XIII utilizando el delantal, el rostillo y el vestido que para el Niño Jesús se confeccionó con los ropajes de su madre Doña María Cristina. Tras un breve momento de recogimiento, los Monarcas y sus hijas subieron a la Basílica para asistir a la solemne eucaristía.

El Arzobispo de Oviedo también aprovechó la homilía para reivindicar el «lugar identitario» que supone Covadonga por ser epicentro del «sentimiento de pertenencia» asturiano. Sanz Montes reivindicó el espíritu que «no se amilana cuando hay que reconquistar lo que se nos usurpa empobreciéndonos, lo que nos diluye imponiéndonos creencias tan intrusas e ideologías tan ajenas que terminan vaciándonos de lo que somos». «Hoy la Reconquista pasa por otras lizas y otros retos que nos desafían», dijo en clara alusión al conflicto catalán, al tiempo que quiso expresar su cercanía con su «Majestad, en su alta responsabilidad como Rey de España en estos momentos delicados, (...) muy agradecidos por su valenta y clarividencia en la defensa de la libertad de nuestro pueblo, de su paz y de su plural convivencia democrtica en un Estado de Derecho.

Gaitas para el himno

Con la Reconquista como telón de fondo, la Familia Real también rindió tributo a Don Pelayo con una ofrenda floral durante la que el gaitero José Ángel Hevia, Medalla de Asturias, interpretó «Belmonte de Miranda». También sonó el himno de Asturias a cargo de la Banda de Gaitas Ciudad de Cangas y por momentos en los labios del Rey se pudo intuir que le ponía letra.

Tras un baño de masas en el que saludaron a dos manos a los cerca de un millar de asistentes que habían resistido a pleno sol durante más de tres horas, los Reyes, la Princesa y la Infanta visitaron la exposición de la serie cronológica de los Reyes de España en el Museo del Real Sitio de Covadonga e inauguraron la exposición fotográfica «Covadonga Real y Mística». Tras el almuerzo, la Familia Real se trasladó, ya con ropa deportiva, a Los Lagos, donde inauguraron el Mirador de la Princesa. Se trata del más alto (1.500 metros) de los cuatro miradores que existen en la actualidad: Mirador del Rey, de la Reina y del Príncipe, y de esta visita contrajeron con el Parque Nacional el compromiso de crear un futuro mirador de la Infanta para que Sofía cierre el círculo.

El Rey finalizó su visita con la satisfacción de haber dado continuidad a su legado, cediendo a su hija el testigo para un futuro reinado. Leonor, que asumió un discreto papel durante toda la jornada solo rompió el protocolo al final del día para tomar en sus brazos a un bebé que había asistido a Los Lagos y dedicarle alguna carantoña. Doña Letizia también lo sostuvo, para devolvérselo a su madre antes de abandonar el Parque y poner fin a la visita.

Ya por la tarde, los Reyes han presidido con sus hijas la celebración del primer centenario del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga -embrión del actual Parque de los Picos de Europa- ante el lago Enol, donde la Princesa ha sido obsequiada por el Ayuntamiento de Cangas de Onís con una yegua de la raza "Montaña asturiana".

Los Lagos de Covadonga cuentan desde este sábado con el mirador de la Princesa de Asturias, que ha sido inaugurado esta tarde por la Princesa Leonor junto a los Reyes Felipe VI y Letizia y la Infanta Sofía.

Este nuevo mirador es el cuarto dedicado a la realeza dentro del Parque Nacional de Picos de Europa, al sumarse a los tradicionales miradores del Rey, la Reina y el Príncipe de Asturias.

Los Reyes y sus hijas han llegado a Covadonga por carretera desde Cangas de Onís, localidad en la que su helicóptero ha aterrizado cerca de una residencia de mayores, junto a la que han saludado y se han fotografiado con algunos de los empleados y residentes en este centro.

Covadonga, donde las crónicas sitúan el origen de la rebelión de don Pelayo que dio lugar a la Reconquista, fue el lugar en que don Felipe tomó posesión simbólica del título de Príncipe de Asturias, como heredero de la Corona, el 1 de noviembre de 1977, en presencia de sus padres, los Reyes Juan Carlos y Sofía.

Don Felipe regresó en enero el día de su cumpleaños de 2004 con doña Letizia, su entonces prometida, y ahora vuelve de forma oficial por vez primera desde su proclamación como Rey y desde que su hija mayor es Princesa de Asturias, el trigésimo sexto heredero de la Corona española que asume este título.