; Sánchez traslada a sus ministros que agotará la legislatura a golpe de BOE
El Gobierno de Pedro Sánchez
Pilar Ferrer

Sánchez traslada a sus ministros que agotará la legislatura a golpe de BOE

El jefe del Ejecutivo reunió ayer en la finca toledana de Quintos de Mora a sus ministros, a quienes trasladó que «se puede gobernar con renglones torcidos» y que está dispuesto a todo para mantener el poder

Mediante el uso y abuso del decreto-ley, aunque sin Presupuestos bajo la tropelía jurídica de cargarse la Ley de Estabilidad y la mayoría democrática en el Senado. Pedro Sánchez está dispuesto a todo con tal de agotar la legislatura. Este es el mensaje que ha trasladado a sus ministros durante el retiro en la finca Quintos de Mora, el paraje toledano que tanto gusta a los presidentes del Gobierno. Con una frase, según fuentes de Moncloa, muy elocuente: «Se puede gobernar con renglones torcidos». Es decir, con dificultades, escollos y a fuerza de utilizar el BOE. En su hoja de ruta para mantener el poder con los socios de extrema izquierda y separatistas que apoyaron la moción de censura, a Sánchez no le importa vulnerar la seguridad jurídica de la urgencia excepcional de un decretazo, suspender la senda del déficit y romper los votos legítimos del PP en la Cámara Alta. Una gran dosis de propaganda para encubrir su debilidad parlamentaria y sortear esos «desvíos» en su cuaderno de gobierno, que pasan por la economía, Cataluña, emigración y la revisión de la memoria histórica.

Los últimos decretazos pactados con Podemos, que se iniciaron en RTVE, siguen con la exhumación de Franco y amenazan ahora la Ley orgánica de Estabilidad Presupuestaria, han causado alarma en varios «barones» socialistas que ven en estas medidas una especie de «gobierno en la sombra» con la formación morada, cuyo líder, Pablo Iglesias, aunque desaparecido de la escena pública, mantuvo con el presidente una conversación telefónica el miércoles. Según ha sabido este periódico, la lideresa andaluza Susana Díaz, durante su retiro vacacional en la costa gaditana, ha mantenido contactos con otros «barones» regionales del PSOE que temen por sus resultados en las próximas elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo. En estos sectores no ocultan gran preocupación y críticas hacia Sánchez, a quien acusan de fragilidad ante el conflicto de Cataluña y excesivas cesiones a Podemos y los partidos separatistas.

El abuso del «dedazo» en algunos nombramientos, tan criticado en su etapa de oposición, y algunos gestos como su largo verano en Doñana y ahora este retiro en Quintos de Mora, son mal vistos por varios dirigentes socialistas. «Tanto criticar el rancho de Aznar con Busch y él hace lo mismo, va de palacio en palacio», advierte uno de ellos. Sánchez se ha pasado dos largas semanas de vacaciones en el palacio de las Marismillas de Doñana, agasajó a Merkel en otro de Sanlúcar de Barrameda propiedad de la familia Medina-Sidonia, y congrega a sus ministros en la lujosa finca del Estado ubicada en los montes de Toledo muy frecuentada por Aznar y donde diseñó la sucesión con Rajoy. «Parece un hacendado», dice un veterano «barón» que debe dar la cara en las elecciones de mayo, en comparación con el verano del líder del PP, Pablo Casado, que ha estado en los focos calientes de Algeciras, Ceuta, Melilla, y se ha pateado todas las comunidades.

Pero en Moncloa desoyen por completo las críticas y defienden esta «jornada de convivencia» del presidente con sus ministros en Quintos de Mora. Un solo día, ayer sábado, que incluyó trabajo por la mañana, almuerzo frugal a base de gazpacho, pescados y frutas, y tarde de reflexión para preparar el curso político. Un clima más distendido para abordar las prioridades del gobierno entre las que destacan el conflicto de Cataluña, cada vez más enconado con la batalla de los lazos amarillos, la proximidad de la Diada el once de septiembre y el uno de octubre. En este sentido, el gobierno mantiene su intención de «desinflamar» la crisis sin caer en provocaciones. Por ello, Sánchez apoya las Comisiones Bilaterales de la ministra de Política Territorial, Mertixell Batet, y la Junta de Seguridad convocada por el de Interior, Fernando Grande Marlaska. El candente tema de la emigración se está llevando, según Moncloa, con «prudencia y escrupuloso respeto jurídico».

La reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, con la marcha atrás de los Presupuestos y el boicot a la mayoría del PP en el Senado es otra «patata caliente» del nuevo curso. Asesores jurídicos de Moncloa y el grupo parlamentario socialista trabajan a destajo en una fórmula que puede frenar el recurso anunciado por los populares ante el Constitucional, dado que es una ley orgánica que necesita mayoría absoluta. La discrepancia es patente ante una ley que se hizo para salvaguardar los Presupuestos con el respaldo del Congreso y el Senado, que ahora Sánchez quiere cargarse. Mientras algunos dirigentes del PSOE alertan sobre la excesiva sumisión a Podemos, cuyo portavoz actual en el Congreso, Txema Guijarro, lleva la voz cantante ante la ausencia de Iglesias e Irene Montero, otros ministros aseguran que todo es la cortina de humo y necesidad de protagonismo del partido podemita en baja. «El presidente sabe muy bien lo que hace», aseguran estos miembros del gobierno.

Convencido, seguro y decidido a terminar la legislatura. Así vieron al presidente varios de sus ministros durante este retiro campestre . «Está muy respaldado por su agenda internacional», dice un miembro del gobierno sobre la actitud numantina de Sánchez, su encuentro con la canciller alemana Angela Merkel este verano, y la gira que inicia mañana por Iberoamérica.

Consciente de los obstáculos jurídicos que se avecinan, dada la mayoría del PP y Cs en la Mesa del Congreso y la absoluta popular en el Senado, Pedro Sánchez ha diseñado su estrategia política: resistir, mucho franquismo y memoria histórica, con el clásico mensaje contra la derecha. El tándem Sánchez-Podemos-separatistas necesita engrasar a toda mecha la máquina de propaganda y borrar todo el legado de Rajoy. Con una exigua mayoría parlamentaria, se trata de culpar a «las derechas», en palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo, de cargarse el Estado del Bienestar, ocultando el incremento de gasto, la deuda y el déficit público. El problema es que Bruselas vigila directamente las cuentas del Gobierno español y nadie sabe hasta cuándo aguantará Sánchez. En su entorno insisten en que intentará agotar la legislatura, si bien admiten que todo depende de cómo discurra el conflicto catalán, el auténtico polvorín. Algunos «barones» socialistas vaticinan que las generales puedan coincidir con las autonómicas de mayo, con unos candidatos a los que les pueda pasar factura la política nacional. De momento Sánchez hace suya una frase de Zapatero: «Hay que aguantar como sea».