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Las sillas de seguridad infantil a contramarcha ayudan a reducir en un 90% las lesiones en niños

Aunque la normativa actual marca el mínimo en 15 meses, la DGT recomienda el viaje en sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante de la sillita.

La probabilidad de sufrir lesiones graves en un accidente de coche se reduce hasta un 90% si los niños utilizan sistemas de retención infantil a contramarcha. Son las conclusiones que pone de relieve el fabricante de sillitas Axkid coincidiendo con el inicio de la operación salida de vacaciones, en el que se prevén hasta 89 millones de desplazamientos a lo largo del verano, 43,7 de ellos en julio.

En caso de impacto, el sistema de retención infantil (SRI) a contramarcha permite redistribuir mejor la carga y se reducen los movimientos de la cabeza en relación al cuello del niño. De hecho, proteger esta parte del cuerpo es vital y los sistemas de retención deben centrarse en la cabeza, especialmente frágil ya que representa hasta el 25% de su peso total mientras que en un adulto supone un 6%. Según Axkid, los países que han adoptado esta medida tienen los índices más bajos de mortalidad infantil en carretera de todo el mundo.

A contramarcha, cinco veces más seguro

Diferentes estudios basados en accidentes reales muestran que el riesgo de muerte o lesión en una colisión aumenta alrededor de 5 veces en los niños que viajan a favor de la marcha en comparación con los niños que viajan en contra. Según Axkid, para entender esto hay que tener en cuenta diferentes factores. En primer lugar, que los accidentes frontales y frontolaterales ocupan un 70% del total de impactos recibidos en un vehículo, además de ser los más peligrosos. Y en segundo lugar, que existe una gran diferencia corporal entre un niño y un adulto en cuanto a peso, tamaño y proporción.

La fisioterapeuta Marta Erill, impulsora de campañas de concienciación como “Ni un peque más en peligro” o “Dale la vuelta” en España, destaca que “los niños pequeños tienen diferencias anatómicas sustanciales que lo cambian todo, empezando por su columna vertebral, que ni siquiera está aún osificada, es prácticamente cartílago”. Cuando se produce un choque en un vehículo, la cabeza sufre una fuerte tracción y se proyecta hacia delante y hacia atrás. “Ante esa tracción, que para un adulto supone un latigazo cervical, el cuello de un niño se puede romper. Es lo que se conoce como decapitación interna”, alerta Erill.

Desinformación y confusión

La importancia del SRI es algo que corroboran las cifras de la Dirección General de Tráfico. En 2017 fallecieron 16 niños menores de 12 años en vías interurbanas. De ellos, 5 no utilizaban ningún sistema de retención infantil. “Pese a ser un elemento central en la seguridad en menores, existe aún un gran desconocimiento y mal uso generalizado”, valora Úrsula Villanueva, International Marketing Manager de AxKid. Según la compañía, referente en sistemas de retención infantil a contramarcha en Suecia, en España queda mucho por hacer, especialmente en concienciación.

“Aún vemos comportamientos aleatorios que ponen en grave peligro la vida de los más pequeños bajo pretextos como que el trayecto es corto”, valoran desde Axkid. Según datos de la última campaña de sensibilización y control del uso de los sistemas de retención infantil de la DGT, 198 menores no llevaban cinturón de seguridad ni sillita y 41 viajaban en los asientos delanteros.

Según AxKid, esto se debe a que en España no existe aún una cultura de seguridad que ponga a las personas en el centro. Por su parte, Marta Erill, autora también del blog ‘Una mamá de otro planeta’, afirma que en España aún nos falta avanzar mucho en Seguridad Infantil en el coche. “El 80% de los padres y madres de niños menores de cuatro años no dudaría en ponerlos inmediatamente a contramarcha si realmente supieran la diferencia vital que supone. Pero lo desconocen”, advierte.

Proteger la cabeza, cuestión de peso

Para concienciar sobre este hecho, Axkid ha decidido contar con la fisioterapeuta, una de las personas clave en concienciación en los últimos dos años, como embajadora en España para arrojar luz e información sobre la importancia de adoptar un SRI a contramarcha en cualquier tipo de desplazamiento en coche. “En caso de impacto, la única forma de eliminar las consecuencias de la tracción sobre la cabeza es evitarla, colocando al niño a contramarcha”, afirma Erill, quien pone de relieve que la musculatura de los niños, en pleno desarrollo, no tiene la capacidad de resistir la fuerza que va a traccionar de la cabeza.

Stop falsas creencias

“Es difícil convencer a la gente de que los niños viajan en un sistema de retención que no les protege de la tracción en caso de accidente cuando en el inconsciente colectivo surge la frase ‘pues antes íbamos sin nada y aquí estamos”, comenta Erill sobre una máxima muy escuchada en España. Y es que hay muchos padres que aún no entienden la importancia de la contramarcha y del uso de los sistemas de retención infantil a contramarcha. “Aún hoy vemos una mala praxis generalizada: sillas instaladas incorrectamente, niños que no llevan abrochado el arnés como es debido, colocados en sentido de la marcha demasiado pronto o con la cabeza sobresaliendo más de lo permitido del respaldo del SRI, etc.”, señalan desde Axkid.

Seguridad sueca a contramarcha de referencia en todo el mundo

Radicada en Goteborg (Suecia), cuna de la seguridad vial, AxKid es una de las empresas referentes en testing, diseño y fabricación de sillas a contramarcha para la seguridad infantil. Creada en 2009, la compañía está fuertemente comprometida con la seguridad vial infantil y basa sus productos en los principios de la ingeniería sueca, país con los índices de mortalidad infantil en carretera más bajos del mundo.

Las sillas de coche AxKid han superado, de hecho, el Plus Test, creado por Tommy Pettersson, Jefe del Laboratorio de Choque del Instituto Nacional de Investigación de Carreteras y Transportes de Suecia en 2009 como resultado del temor a que se estuvieran vendiendo en Suecia sillas europeas no eran lo suficientemente seguras y a día de hoy, esta prueba es la única que garantiza que la silla de coche protege al niño de las elevadas fuerzas en el cuello.