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Viajar en familia en septiembre a Tailandia: una opción más económica y con más ventajas

El país asiático es un destino turístico cada vez más demandado por familias

A primeros de septiembre aún no ha comenzado el curso escolar, por lo que es una muy buena oportunidad para hacer un viaje, en familia, que puede resultar especialmente excitante para los más pequeños: Tailandia. Uno de los países más seguros de Asia -y con un sistema sanitario de muy alto nivel- en Tailandia son especialmente cariñosos con los más pequeños. Esto quiere decir que se puede recorrer el país, de arriba abajo, sin encontrar prácticamente ninguna restricción para entrar, aquí y allá, con los más peques. Y por si esto fuera poco, los precios de hoteles y aviones, en esta época del año, resultan especialmente interesantes... algo a tener en cuenta cuando hay que pagar varios asientos de avión y más de una habitación.

¿Problema? Con la temporada de lluvias, uno puede encontrarse -sobre todo por las tardes y de noche- con algún que otro breve pero intenso chaparrón. Pero éste es el tipo de cosas -tener que ir a la carrera en busca de un techo bajo el que no mojarse- que los niños suelen encontrar especialmente divertidas... como divertidas son algunas de las actividades, y que gozarán los más pequeños, que el viajero encontrará en su recorrido por el país. Aquí van algunas ideas. ¿Te atreves? Pues vamos:

1. Dónde ver elefantes... educando al niño

En Tailandia son frecuentes las actividades turísticas en torno a elefantes (trekkings, espectáculos en los que los animales pintan...). La mayoría de ellas, por el trato que suele darse a los paquidermos, no resultan especialmente recomendables para los niños. Sin embargo, si hay un centro al que casi debería ser una obligación ir con los más pequeños. Se trata del Elephant Nature Park. Ubicado en Chiang Mai, al norte del país, es éste un lugar de acogida para elefantes que han sufrido maltrato o sobrevivido a cacerías.

2. Comer en un puesto callejero

Dejémonos de remilgos. Comer la comida que, amas de casa que se sacan así un sobresueldo, sirven en una suerte de carritos restaurantes es algo que sencillamente hay que hacer cuando se visita Tailandia... cualquier rincón de Tailandia, puesto que están por todas partes. A la gente le encanta comer en la calle o comprar la comida y llevársela a casa. Existe una variedad enorme de opciones a precios muy asequibles... tanto como 1 euro.

3. Recorrer en ciclomotor la isla de Koh Phayam

En Tailandia todo el mundo se mueve en ciclomotor. Alquilar uno de estos vehículos es, y siempre que se viaje con casco, de lo más divertido y económico. Sin embargo, especialmente si se viaja con niños, no resulta conveniente hacerlo en lugares -especialmente en las ciudades- en las que hay que compartir la vía pública con coches, autobuses, camionetas, camiones.... Esta recomendación no incluye a lugares como Koh Phayam, una pequeña isla de exuberante naturaleza -poco conocida y visitada (aún)- situada al oeste del golfo de Tailandia. Después de un baño en Buffalo Beach, no hay que dejar de tomarse un refresco en el Hippy Bar, un barco (que, a su vez, es parte de un chiringuito de playa) hecho prácticamente en su totalidad de maderas y objetos reciclados.

4. Navegar en un Long Tail Boat

Traducido por algo así como barco de cola larga, estas embarcaciones, 100% made in Tailandia, parecen hechas para resistir el avance de la modernidad. Tan románticas como destartaladas y bellas, los Long Tail Boat se puede encontrar en cualquier destino que implique agua, desde los canales de Bangkok hasta las islas y las playas del Sur o del Golfo de Tailandia. Hay paraísos a los que, si no es a bordo de un long tail boat, no se puede llegar, como el pueblo flotante Ko Panyee, en la bahía de Phang-Nga o las playas de Railay, en Krabi.

5. Un gigantesco acuario y una ciudad infantil

Siam Paragon es uno de los principales y más modernos centros comerciales de Bankok. Sin embargo, lo que hace especialmente interesante el lugar, para visitarlo con niños, es la doble atracción que alberga en su interior. Por un lado, el Siam Ocean World, un gigantesco acuario de 10.000 metros cuadrados, en el que viven unos 30.000 animales marinos de, aproximadamente, 400 especies diferentes. Se pueden realizar actividades tan sorprendentes como dar un paseo en barca por el acuario de tiburones.

Sin salir del edificio, no se puede dejar de recorrer el KidZania. Se trata de una ciudad a escala, con comercios, calles y hasta medios de transporte, en la que los niños pueden interactuar con hasta ochenta oficios distintos.