Elecciones
Pedro G. Poyatos

La izquierda sueca amplía a dos escaños su diferencia con la derecha tras un fallo en el escrutinio

La Autoridad Electoral atribuyó por error a los centristas un diputado que correspondía a la extrema derecha

Separados solo por un puñado de votos (menos de 30.000 papeletas) cualquier cambio en la composición del Parlamento sueco (Riksdag) puede determinar el futuro inquilino de Rosenbad (sede del Gobierno). El bloque de izquierdas (socialdemócratas, verdes y ex comunistas) ha visto esta mañana aumentar su ventaja sobre el de derechas (conservadores, democristianos, liberales y centristas) de uno a dos escaños tras detectarse un fallo en el escrutinio. Concretamente, se atribuyó por error un diputado al Partido de Centro que realmente correspondía a los populistas Demoócratas Sueicos (DS). Así, la Autoridad Electoral dejó el resultado provisional en 144 escaños para la izquierda, 142 para la derecha y 63 para los ultras.

Según explica el portavoz de Agencia Electoral, Aden Lisinski, a la agencia de noticias TT, la investigación reveló que “un distrito en el norte de Västra Götaland había confundido las elecciones. Habían informado de las cifras de la elección regional en lugar de las elecciones parlamentarias”. Y es que aparte de renovar los 349 diputados del Parlamento, los suecos estaban llamados el domingo a elegir también a sus representantes en los 20 consejos regionales y a sus concejales en los 290 municipios en una triple cita electoral. Los votos se cuentan manualmente en cada mesa de votación la noche de la elección y el proceso de recuento está abierto al público para que los vea. El número de votos para cada parte se informa a las autoridades administrativas del condado como “R” (Parlamento), “L” (consejo regional) y “K”’ (municipio), y luego se vuelven a contar. Sin embargo, el funcionario electoral confundió la L por la R y dio un resultado regional como parlamentario.

A la espera de que mañana se cuenten el voto anticipada y en el exterior (200.000) la expectación política es máxima en el país nórdico, dado que ni la izquierda en el poder ni la derecha en la oposición tienen apoyos suficientes para formar Gobierno por sí solos y no quieren depender de los votos de la ultraderecha xenófoba y eurófoba. El voto en el extranjero suele favorecer al campo conservador y ya en los comicios de 1979 decantó un resultado muy ajustado a su favor. En las pasadas legislativas de 2014, de los 50.000 votos emitidos en el exterior, 28.000 fueron a parar a la derecha y 17.000 a la izquierda.