Política exterior
Carlos Herranz

Macron anima a Europa a impulsar su soberanía militar frente a EE UU

El presidente francés trata de recuperar el impulso político tras un verano marcado por los escándalos.

No hay sido éste un verano fácil para Emmanuel Macron. Lejos quedaron aquellos tiempos en los que la novedad de su elección y su ímpetu reformista parecían servir de escudo contra cualquier tipo de erosión. A esto ha contribuído un verano salpicado por tropiezos políticos de mayor o menor calado como el «caso Benalla», que destapó que su jefe de seguridad, Alexander Benalla, agredió a manifestantes en las protestas del 1 de mayo, o el caso de su ministra de Cultura, Françoise Nyssen, investigada por irregularidades urbanísticas en las obras de la sede de su editorial, Actes Sud, en París en 1997. Estos escándalos cuestionan el discurso de la ejemplaridad, pieza angular con el que Macron llegó al poder, y además, han alimentado el verano mediático en Francia, dando alas a una oposición débil y dividida que sufre verdaderos quebraderos de cabeza para orquestar un discurso frente al gobierno.

Con su estado de gracia agotado y una popularidad en retroceso, Macron inició ayer su segundo curso político intentado retomar impulso en un escenario donde sigue manteniendo credenciales importantes, el de la política exterior, y en especial, la europea. El presidente francés ha instado a la UE a «no poner su seguridad solo en manos de Estados Unidos» y a asumir su responsabilidad en Defensa para garantizar su soberanía de forma autónoma. En un discurso en el Elíseo para presentar sus directrices de política exterior a los embajadores franceses, Macron consideró que «Europa nunca había avanzado tan rápido en materia de defensa» y anunció que «en los próximos meses» propondrá un proyecto para «reforzar la solidaridad en materia de seguridad en la UE». Además, el presidente francés pidió que la reflexión para reordenar la arquitectura de la defensa comunitaria incluya no solo a los socios, sino también a Rusia.

Macron confia en que se llegue a un acuerdo con Reino Unido para el Brexit antes de final de año y zanjó cualquier propósito de entrada de Turquía en la UE ya que el presidente Recep Tayyip Erdogan aboga por un «proyecto panislámico» que choca con los principios comunitarios.

El discurso de Macron se ha producido tras tres semanas de pausa en la Costa Azul con contadas apariciones en público junto a su esposa, Brigitte, con las que ha petendido dar una imagen de serenidad tras la tormenta que supuso el «caso Benalla», que algunos de sus rivales llegaron a calificar de «Watergate a la francesa». La ventaja de disponer de una mayoría parlamentaria cómoda aplacó las dos mociones de censura que las diversas oposiciones presentaron. Y más allá del fuego que aún se pueda hacer con este caso, la agenda del nuevo curso viene cargada por la revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento en Francia, estimadas en un 2%, dos décimas menos que el año anterior y que incluso han sido puestas en tela de juicio por varios economistas que consideran que serán revisadas pronto a la baja. Un menor crecimiento supondría un rompecabezas para cuadrar los objetivos de reducción del déficit.