Rusia
Edgar Espinoza

Rusia y China lanzan un aviso a EE UU con maniobras militares a gran escala

Putin saca músculo militar ante la caída del rublo y el descontento popular por la reforma de las pensiones.

El lunes el rublo alcazaba su cotización más baja con respecto al euro desde marzo de 2016. La moneda rusa ha perdido casi el 10% de su valor en los últimos tres meses por la crisis de capitales que provocaron las últimas sanciones de Washington contra varias empresas clave de Rusia por el caso del ex espía Serguéi Skripal y su hija Yulia, envenenados con un gas nervioso en suelo suelo británico por dos presuntos agentes de inteligencia rusos. A ello se le suma el creciente descontento que ha generado entre la población la reforma del sistema de pensiones, que elevará la edad de jubilación en ocho años para los hombres (65) y cinco para las mujeres (63).

Según los resultados de un estudio del centro Levada publicados la semana pasada, uno de cada dos ciudadanos rusos está dispuesto a unirse a las protestas contra esta medida. Y ello quedó demostrado el domingo cuando miles de personas salieron a manifestarse en 22 regiones del país tras la convocatoria lanzada por el opositor Alexéi Navalni. Ante un panorama como éste, la ortodoxia política recomienda dialogar y negociar con los actores económicos y sociales.

Pero en la Rusia de Putin las cosas se hacen de otra manera: por la fuerza. Y esta es precisamente la carta que se ha jugado el mandatario ruso este martes al ordenar los ejercicios militares Vostok-2018, los más grandes que se han realizado en el país desde la desintegración de la Unión Soviético. Casi 300.000 militares, unos 35.000 vehículos de combate, más de 1.000 aeronaves entre aviones, helicópteros y drones, y unas 80 embarcaciones serán movilizadas en el Lejano Oriente ruso. Además, en las maniobras también participarán unos 3.500 efectivos del Ejército Popular de China y varias unidades militares de Mongolia, con dos centenares de tanques y blindados y una treintena de aviones, ya que los ejercicios se desarrollarán en tierra, mar y aire.

Según explicó el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, el general Valeri Guerásimov, la fase activa de los ejercicios Vostok-2018 se celebrará en dos etapas entre el 11 y el 17 de septiembre en cinco polígonos generales, cuatro aeródromos de las Fuerzas Aéreas y de Defensa Antiaérea, en los mares de Ojotsk y Bering, y en los golfos de Aváchinski y Krónotski. Sin embargo, el epicentro de los ejercicios será el polígono de Tsúgol, ubicado en la República de Buriatia. Los primeros dos días, detalló el alto mando militar, serán de preparación y las operaciones reales se iniciarán el jueves.

La elección del Lejano Oriente ruso como escenario de estos ejercicios militares no fue hecha al azar, según afirman algunos expertos. «Con los ejercicios Vostok-2018 Rusia envía un mensaje a Estados Unidos como potencial enemigo y a China como potencial aliado», explicó el ex coronel del Ejército ruso Dmitri Trenin, citado por la agencia Reuters. Y es que si bien es cierto que Moscú se vio obligada a virar hacia el Este tras el divorcio con las potencias occidentales por la anexión de Crimea y el apoyo a las milicias separatistas del este de Ucrania, en los círculos nacionalistas rusos China no deja de ser vista con recelo por la gran influencia que tiene en en Lejano Oriente ruso, una región rica en recursos minerales que llegado el momento podrían resultar clave para la economía del gigante asiático.

Para el presidente chino Xi Jinping, que precisamente se reunió ayer con Vladimir Putin en Vladivostok en el marco del Foro Económico Oriental, la presencia de sus soldados en las maniobras militares rusas también le sirven para enviar un mensaje a su homólogo Donald Trump, con quien libra una guerra comercial desde hace varios meses que amenaza a la economía mundial. Xi ha pedido a Putin que ambos países unan fuerzas para hacer frente a las «acciones económicas hostiles», en una clara referencia al inquilino de la Casa Blanca.

Los ejercicios militares Vostok-2018, los más grandes desde las maniobras Zapad del año 1981, se realizan en un momento en el que las tensiones entre Rusia y la OTAN han alcanzado su punto más álgido desde la llamada Guerra Fría.

Sin embargo, el general Guerásimov ha subrayado que estas maniobras estratégicas «no están dirigidas contra otros países» y concuerdan con la doctrina militar rusa que tiene un «carácter defensivo». La OTAN, por su parte, ya ha dicho que a pesar de que estos ejercicios militares se realizarán lejos de sus fronteras, los seguirá de cerca.