En forma
Darío Pescador

¿Cómo volver a la rutina?

Para domingueros: aumenta el tiempo de actividad. Tiempo de adaptación: cuatro semanas

Con un poco de suerte habrás aprovechado el verano para mantenerte activo más días durante la semana en lugar de dejarlo todo para el partido del sábado o el domingo. Si es así, aprovecha el empujón para mantenerte más activo durante el resto del año, con más frecuencia. Una forma sencilla es ponerte un programa corto, de 15 o 20 minutos, que puedas hacer al levantarte por las mañanas o al volver de trabajar. También puedes aumentar el tiempo total de actividad durante el día: subir más escaleras, caminar un poco más, evitar el ascensor o bajarte del autobús un par de paradas antes.

Para runners: sigue el ritmo de tus piernas. Tiempo de adaptación: dos semanas

A no ser que seas un competidor profesional, la carrera o la bicicleta tienen la ventaja de que no se pierde tanta forma al tomar un descanso comparado con otros deportes. Aun así no te librarás de que los primeros días en los que vuelves a correr te va a parecer que llevas una mochila con piedras en la espalda. Cuando corres estresas tu cuerpo y le dejas que se recupere. Con el tiempo, la recuperación es más rápida, pero al volver de vacaciones necesitas más tiempo para descansar. Durante las dos primeras semanas intenta seguir el ritmo de tus piernas, no el de tu cabeza, y podrás ir recuperando tus tiempos poco a poco. Que no te pierda

la prisa.

Para levantadores de pesas: siete días de readaptación. Tiempo de adaptación: una semana

Puede que durante estas vacaciones hayas perdido algo de masa muscular y ganado grasa. Es el precio que pagas por las noches de copas y las cenas, meriendas o comidas de chiringuito. Quizá te sorprenda volver al gimnasio y darte cuenta de que no has perdido demasiada fuerza máxima, porque ésa se conserva durante más tiempo. Sin embargo, ello no quiere decir que puedas volver a entrenar de la noche a la mañana al mismo ritmo. Tómate una semana de readaptación en la que empieces con el 50 por ciento de tus cargas habituales y progreses hasta llegar a los niveles que tenías antes de las vacaciones.

Yoga y pilates: apuesta por la parte meditativa. Tiempo de adaptación: dos semanas

¿Has perdido flexibilidad durante el periodo de vacaciones? ¿Te cuesta mantener las posturas bastante más que antes de irte? No desesperes. Como sucede en los casos anteriores, la principal recomendación es hacer las cosas poco a poco, con paciencia, con calma. Concéntrate en las partes más meditativas del yoga, «escucha» atentamente a tu cuerpo e identifica bien las partes donde tienes más dificultades. Respira y no fuerces más de la cuenta. Toma nota de dónde te encuentras el primer día y a partir de ahí ponte pequeños objetivos alcanzables que puedas cumplir durante la primera semana y que mejoren un poco tu estado inicial.