El preguntón
Jorge Alcalde

¿Cuánta energía hay en las olas del mar?

El oleaje es una forma de generación cinética

La energía de las olas procede, aunque parezca extraño, del Sol. El 0,001 por 100 de la energía que nos llega en forma de radiación solar se convierte en alimento para las olas. Al calentar la Tierra de manera desigual se producen diferencias de temperatura que provocan vientos. Y el viento mueve las aguas del mar. Es el efecto de los vientos soplando sobre la superficie extensa del mar abierto lo que trasfiere la energía a las olas. El oleaje es, pues, una forma de energía cinética. Pero no se trata de una energía cualquiera. La fuerza del oleaje es capaz de desplazar el agua a larguísimas distancias sin apenas perder energía por el camino. De ese modo, las olas llegan una y otra vez a la costa, con todo su poder, capaces de levantar barcos, derribar edificios, horadar acantilados. Solo en los mares de Europa, se calcula que las olas son movidas por el equivalente a 1.000 Terawatios/hora anuales. ¿No habrá un modo de aprovechar ese poder? Esa es la pregunta que se han hecho desde hace siglos los científicos, y la respuesta es sí: se puede aprovechar la fuerza de las olas, a la que llaman energía undimotriz para generar electricidad. El primer convertidor de energía undimotriz, se instaló en Francia en 1799, pero no es hasta bien entrado el siglo XX cuando los ingenieros y los científicos han aprendido a dominar mejor a las olas. El empeño no es sencillo. Al contrario de lo que ocurre con los ríos y presas que accionan las centrales hidroeléctricas, el mar no fluye solo en una dirección. No es posible instalar una turbina que gire al paso de una ola. Aunque aparentemente el oleaje llega de un punto del horizonte y se detiene en un punto concreto de la costa, en realidad las olas no viajan el línea recta. Son ondas sinuosas como el movimiento serpenteante de una cuerda que agitamos por un extremo. La onda pasa por la cuerda de lado a lado, pero la cuerda no avanza. Para colmo, hay que tener en cuenta que la energía liberada por las olas puede ser tremenda. Cualquier instalación que quiera aprovecharla debe estar preparada para resistir su violencia.

Afortunadamente, en la actualidad hay diferentes ingenios capaces de dar respuesta a estas necesidades. Los atenuadores son estructuras flotantes de unos 150 metros que se alinean en paralelo a la dirección de una ola. El más conocido es el llamado sistema Pelamis. Está compuesto por diferentes bloques unidos entre sí mediante segmentos bisagra. Con el movimiento del mar, las bisagras se mueven hacia arriba y hacia abajo, pero también en sentido horizontal. Ese movimiento es transferido a un circuito hidráulico interior por el que fluye un líquido a presión. El líquido mueve un rotor que sirve de generador eléctrico. Toda la estructura está firmemente anclada al lecho marino y conectada al cableado que transfiere la electricidad hacia la red convencional.

Aún queda bastante camino por recorrer. Y aunque existen centenares de patentes como éstas dispuestas a aprovechar el empuje del oleaje, el mar todavía tiene mucha energía que se nos escapa.

¿Cuándo empieza la noche?

La ocultación del sol en el horizonte es un fenómeno progresivo. En ese proceso existen cuatro fases distintas. Se llama crepúsculo civil al oscurecimiento que empieza cuando el sol desaparece definitivamente del horizonte y termina cuando cae 6 grados por debajo de él. Durante este tiempo, aunque no hay sol visible, la luz dispersada por la atmósfera permite que en las ciudades no haga falta usar iluminación artificial. El crepúsculo náutico dura hasta que el sol se sitúa a -12 grados. En ese momento aparecen las primeras estrellas y todavía puede distinguirse el horizonte. La tercera fase se conoce como crepúsculo astronómico. Ocurre cuando el sol cae hasta -18 grados por debajo del horizonte.

¿Cómo murieron los habitantes de la isla de Pascua?

La teoría de que la sociedad que habitaba la Isla de Pascua colapsó de forma violenta contaba con un amplio consenso. Se pensaba que la competencia entre los distintos clanes por fabricar los moáis degeneró en un enfrentamiento sangriento. Pero, ahora, un nuevo estudio realizado por un equipo del Proyecto de Estatua de la Isla de Pascua sugiere un escenario diferente. Los investigadores realizaron un análisis de las herramientas de basalto que los nativos utilizaron para fabricar los moáis con la intención de descubrir de dónde procedía el material. Y los resultados indican que, mayoritariamente, las herramientas están fabricadas con basalto de una misma cantera. Para los investigadores, el hecho de que los miembros de los distintos clanes trabajasen juntos en la misma cantera indica que existía una cooperación activa entre ellos y no un enfrentamiento.