El preguntón
Por Jorge Alcalde

¿Hay basura en la luna?

En las misiones realizadas a nuestro satélite hemos dejado más de 170 toneladas de desechos

Nuestra especie no ha podido viajar a otras galaxias, pero sí se ha permitido el lujo de poner el pie en otro objeto astronómico (la Luna) y, por supuesto, ha enviado numerosos artefactos robotizados a casi todos los planetas del Sistema Solar. Puede que no seamos un ejemplo de limpieza a seguir en el cosmos, pero los datos sobre nuestra capacidad de arrojar basura allá donde vamos son esclarecedores. Entre todas las misiones a la Luna, sin ir más lejos, los humanos hemos dejado abandonadas 170 toneladas de material de desecho, sin contar instrumental de algunos telescopios ni souvenires rituales abandonados por los astronautas (como el palo de golf de Alan Shepard, banderas, cartas, una foto de la familia Duke cuidadosamente envuelta en plástico por Charles Duke y transportada a bordo del Apollo 16, o una pequeña figura de juguete –el homenaje al astronauta caído– depositada en memoria de aquellos astronautas, rusos y americanos, que murieron en misiones de vuelo o durante los ejercicios de entrenamiento). Entre los objetos que permanecerán milenios petrificados sobre la superficie lunar, expuestos a una casi nula corrosión, hay aparatos tan difícilmente desapercibidos como un módulo de descenso de la Apollo 15 de casi 3 toneladas o la sonda aterrizadora soviética Luna 21, que pesa más de 4.000 kilos. Sin necesidad de poner el pie en la superficie, los terrícolas hemos desperdigado basura en otros muchos mundos cercanos. En Marte, 8.053 kilos de material, incluyendo sondas aterrizadoras, rovers teledirigidos, y artefactos de prospección. No se contabilizan en esta lista los pequeños elementos de naves mayores como paracaídas de descenso, escudos térmicos, ruedas...Venus, por su parte, gana al planeta rojo en el ranking de despojos: 22.000 kilos de herramientas abandonadas allí por el Homo sapiens.

Esta cantidad de residuos se ha convertido en un buen argumento para desterrar la idea de que la Tierra está siendo visitada periódicamente por alienígenas. O los seres procedentes de otros mundos son extremadamente pulcros o los creyentes en las visitas ovnis tienen un serio problema argumental. Porque millones de aterrizajes alienígenas han depositado exactamente la cantidad de cero restos de tecnología. Sería impensable pensar en cualquier tipo de civilización capaz de acometer viajes intergalácticos sin perder si quiera un pequeño tornillo de una nave especial.

En realidad, estos supuestos seres ni siquiera han dejado restos inmateriales. ¿por qué los observatorios astronómicos de todo el mundo, que rastrean el cielo en cuadrículas casi milimétricas y son capaces de detectar la sombra de un planeta menor al pasar frente a un astro que habita a 100 veces la distancia que separa la Tierra y el Sol, no han registrado ni un solo paso de un objeto desconocido por la atmósfera que cubre nuestras cabezas?

Los humanos hemos depositado basura suficiente y nuestras naves emiten radiación suficiente como para ser detectada. Los extraterrestres, si de verdad nos visitaran, harían tres cuartos de lo mismo.

¿Por qué algunos espermatozoides llegan primero al óvulo?

No está del todo claro. Puede que sean muchos los factores que favorecen la llegada de una célula sexual antes que ninguna otra. Estudios realizados con tomografías crioelectrónicas han demostrado que al final de la cola de los espermatozoides existe una estructura minúscula en forma de hélice. No ha podido comprobarse con toda certeza, pero algunos fisiólogos aseguran que podría tratarse de una protuberancia mecánica que insufla energía y movimiento a la célula y de la que depende el éxito de unas sobre otras.

¿Por qué unos soñamos más que otros?

En realidad, en condiciones normales, todos soñamos más o menos la misma cantidad de veces. O al menos, durante la misma cantidad de horas. Empleamos unas 2 cada noche en generar ensoñaciones. El problema es que no siempre las recordamos por igual. Para recordar un sueño éste debe ser suficientemente potente y, además, despertarnos durante su ejecución. Las personas que se despiertan muy a menudo tienden a recordar más.