Alimentación
Eva M. Rull

La cerveza ecológica, cuestión de principios

Elaborada con productos que siguen las normas europeas de agricultura ecológica.

Salir a tomarse una caña con una tapa es una costumbre muy arraigada en España, especialmente en verano, aunque los españoles no seamos los más aficionados de Europa a la cerveza. Su consumo per cápita fue de 48,3 litros en 2017, según Cerveceros de España, la asociación que reúne a los principales fabricantes. Muy por debajo del de alemanes, checos o irlandeses. Ahora, los hábitos de vida cada vez más saludables y la conciencia de cuidado del medio ambiente están popularizando la cerveza ecológica, más cuidada y elaborada con productos que siguen las normas europeas
de agricultura ecológica. Pero ¿cómo se produce este tipo de cerveza? Con cereal ecológico, normalmente cebada, aunque también hay algunas en las que se utiliza trigo o bien avena, lúpulo ecológico, agua de manantiales naturales y levadura. El lúpulo es una planta trepadora de la que se usan las flores femeninas. Éstas son las que confieren un determinado amargor y unos aromas específicos a cada cerveza. Los dos lúpulos más cultivados en España son el Nugget y el Magnum. Para conocer el grado de amargor de una cerveza está la Unidad Internacional de Amargor, IBU, que tiene una escala del 1 al 100. Las cervezas ecológicas suelen tener un sabor más fuerte y afrutado que el resto por sus ingredientes naturales sin aditivos. En España, la mayoría de los fabricantes de cerveza ecológica parten de convicciones personales sobre el respeto al medio ambiente.

Cerveses Lluna es una cooperativa de Alcoy, Alicante, que tiene 6 tipos de cervezas ecológicas. De trigo, tostada tipo brown ale, negra alemana, de cereza, Happy Flower y Happy Trip son sus propuestas que nacen del deseo de una forma de vida más ecológica por parte de sus responsables.

«Elaborada con la mejor agua del pirineo aragonés», así se anuncia la Borda, una bebida hecha en la aldea de Anieto, en el municipio de Sabiñánigo, uno de los valles más despoblados del Alto Aragón. Sus creadores, Luis, Felipe y Menchu, están comprometidos con el medio ambiente y también con su entorno. Tuvieron claro desde el principio que querían fabricar la cerveza en su aldea para crear puestos de trabajo. Tienen siete tipos: rubia con un toque a jengibre, revoltosa, suave, tostada, de trigo y negra.

La Veer sigue «los principios del cuidado de la tierra y de los animales, el cuidado de las personas, traba-jando de forma horizontal y autogestionada y estableciendo una limitación de la producción y el consumo», según su propia página web. Es una cerveza ecológica y vegana elaborada en Sebúlcor, Segovia. Cuenta con ocho variedades, algunas de edición limitada. Estos son algunos ejemplos de las muchas cervezas ecológicas españolas que existen en el mercado, una variedad en auge a pesar de las dificultades de su venta por tener un precio más alto.

APRENDER DE LAS HORMIGAS PARA NO SUFRIR ATASCOS

¿Por qué las hormigas no sufren atascos cuando va incrementándose el número de insectos en las rutas hacia la comida o el hormiguero? Un estudio de la revista «The Sciencie of Nature» ha llegado a la conclusión de que aumentan su velocidad para que la evacuación sea más rápida y por eso no llegan a pararse y no se produce el temido atasco, aunque sean más haciendo el mismo camino. Los científicos de la Universidad alemana de Halle-Wittenberg grabaron a 1.865 hormigas de prado en una pista de 15 centímetros. Establecieron un punto de control y pusieron la comida. A más alimento, más pasaban por el lugar y entonces, sin causa aparente, su velocidad aumentó en un 25% cuando la densidad de ejemplares se dobló. La clave está en que las hormigas transmiten la información de la situación en la que se encuentran a través de sus antenas y modifican su comportamiento con respecto a ella. Así, se podría extrapolar estos resultados para evitar los atascos de tráfico. Cuando la tecnología permita a todos los vehículos compartir la información de tránsito para ser más eficientes, podría ser un hecho real.

PROTECTO «SEMBRANDO OXÍGENO»

Las zonas de Valderrey y Valorio en Zamora cuentan con 800 árboles nuevos cuyo objetivo es recuperar más de 10.000 metros cuadrados de superficie forestal quemada por los incendios gracias a la Fundación Aquae. Desde 2015, esta entidad ha plantado 8.000 árboles en zonas que han sufrido un incendio o tienen pérdida de masa forestal. Este proyecto en concreto se llama «Sembrando oxígeno» y cuenta con una inversión de 12.000 euros para eliminar 140 toneladas de CO2 y mejorar 4,24 hectáreas de Zamora en 40 años. Así mismo, la Fundación Aquae también llevó a cabo un proyecto de reforestación en el Parque Natural La Mata-Torrevieja que consistió en la plantación de 100 pinos y la recuperación del cultivo de secano con la plantación de árboles autóctonos, como los algarrobos y palmitos. Esta iniciativa se hizo con la participación de la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Torrevieja y la empresa Agamed.