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Rubén Villalba

La polémica mudanza de Magdalena de Suecia

Los partidos políticos quieren revisar el presupuesto de la Casa Real y saber cómo y quiénes representan a la corona

La decisión de la princesa Magdalena de mudarse hace unos días a Florida está causando un auténtico revuelo en un país que nunca ha terminado de aceptar las decisiones tomadas por la hija menor de los reyes de Suecia. «Se mudan a Florida porque es un buen punto de partida para los negocios de Chris y los niños todavía están en edad preescolar», afirmó en un comunicado la portavoz del matrimonio tras conocerse que ambos, junto a sus tres hijos (Leonor, Nicolás y la recién nacida Adriana), harían las maletas rumbo a Estados Unidos. Sin embargo, la justificación de la pareja no ha evitado el aluvión de críticas posterior. Uno de los primeros medios en recogerlas ha sido el diario sueco «Aftonbladet», que, a raíz de la mudanza de la princesa, se hace eco de la iniciativa de varios partidos políticos de investigar si Magdalena va a seguir percibiendo un salario del erario público pese a no residir en Suecia. La portavoz de la hija del monarca asegura que «es un error pensar que tiene algún tipo de compensación mensual, pues solo la tienen el rey y la princesa heredera». No obstante, a raíz de la polémica suscitada, varios diputados del parlamento sueco, como Andreas Norlén, del Partido Moderado, asegura al citado medio que «queremos revisar e investigar el presupuesto de la casa real». Y añade, en otro orden, que «éste no puede aumentar por el nacimiento de nuevos miembros, queremos saber cómo y quiénes representan a la corona».

Otros medios, como el diario «Expresen», censuran el «desarraigo» de Magdalena y se preguntan si «no le termina de gustar Suecia o si no le ha dado las suficientes oportunidades». La sombra de la reprobación pública planea sobre la princesa desde que en 2013 se casó con el empresario británico Chris O’Neil, al que desde del foco mediático se le reprocha no haber aprendido sueco ni haberse integrado del todo en la cultura del país.

Derechos sucesorios

Aunque el matrimonio no ha especificado la duración de su estancia en Florida, varios expertos en realeza se pregunta por cuánto se extenderá, ya que, de acuerdo con el artículo 4 de la Ley de Sucesión nacional sueca, para mantener sus títulos y puestos en la línea sucesoria, «los príncipes y princesas serán educados en la fe luterana y siempre dentro del reino». Sin embargo, la cuestión parece no preocupar al matrimonio, que a través de su portavoz asegura que «no es relevante y se gestionará correctamente, aunque una de las razones del traslado es que los hijos aún no tienen que escolarizarse».

Otra de las incógnitas es en qué vivienda residirán en Florida, ya que ayer la Prensa sueca desvelaba que la exclusiva propiedad de la que O’Neill disponía en Estados Unidos, de 300 m² y a pocos metros de la propiedad estival de los Trump, ha sido vendida por más de tres millones de euros: «Éste es un negocio privado de la familia y la corte no tiene nada que decir al respecto», concluye la portavoz de la princesa.