Mascotas
Emer Iglesias

Soy «casi» un diccionario

Los perros son capaces de entender alrededor de 160 palabras humanas, aunque esto depende de la entonación, de los gestos, del aprendizaje anterior y sobre todo de que las pronunciemos de una en una

Los propietarios de canes estamos convencidos de que nos entienden, lo que nos lleva a soltarles a veces unas parrafadas que están muy lejos de ser comprensibles para los perros. El psicólogo e investigador Stanley Coren, de la Universidad de British Columbia de Vancouver, ha llegado a la conclusión de que pueden discernir el significado de un promedio de 165 palabras, aunque los perros más inteligentes alcanzarían las 200.

Mientras que las más inmediatas como «sienta», «tumba» o «quieto», las suelen aprender rápidamente con la utilización de algunos premios, el resto necesita de un aprendizaje largo y complejo, señala Coren.

El método para que aprendan vocabulario es la repetición y procurar unir una palabra a un objeto como pelota, plato, agua... Uno de los fallos que se comete al «hablar» con ellos es que les decimos frases enteras como «Deja la pelota, no es hora de jugar». Nuestra orden en ese momento era «deja», pero al decir detrás toda la expresión lo desconcertamos, porque el can se queda siempre con lo último que le decimos, es decir: «jugar».

Según Stanley, es mejor que sean palabras únicas, es decir, que una frase o un comando con dos palabras es mucho más difícil que lo puedan entender. Hay que enseñarle «ven», en lugar de «ven aquí».

La mente de nuestro perro funciona como un «diccionario», cada vocablo debe ir en solitario. La voz que utilizamos al pronunciar estas palabras también afecta en la forma que asocia sus conceptos. Cuando le decimos ¡no lo hagas !, el perro no conoce la definición de la palabra «no», ni mucho menos «lo hagas» pero entiende, por el tono de voz, que es algo que desapruebas.

Los gestos son fundamentales a la hora de «aprender» palabras. De hecho, hay investigadores del mundo animal que mantienen que el perro nos entiende más por la entonación y los gestos que por la palabra en sí. Si le decimos «salta» al lado de una zona elevada y además se lo indicamos con la mano, entenderá enseguida lo que debe hacer. Tras varias repeticiones, ya no necesitaremos mover la mano. Con la palabra saltará si es agradable para él.

Que no coma del suelo

En un sitio desconocido el perro olfateará sin parar y tenderá a comerse lo que se encuentre. Esto es un peligro que se debe evitar. Practica antes de salir de vacaciones, llévalo con la correa en un sitio cerrado y deja la comida en el suelo. Si va a por ella le dices «no» y lo separas. Repítelo varias veces y cuando no la coja dile «muy bien» y hazle muchas caricias. Lo ideal es llegar a hacerlo sin correa.

Bueno abono para las plantas

Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA) un can excreta de media unos 124 kilos de residuos al año. En el Denali National Park de Alaska han construido un sistema de contenedores donde mezclan los residuos (nitrógeno) con serrín (carbono) y agua hasta que se transforma en una tierra rica en nutrientes.