No sin mi perro
Emerre Iglesias

Te traigo un compañero

Muchos propietarios, tras pasar unas vacaciones estupendas con su perro, se sienten culpables al volver a trabajar y deciden adoptar otro para darle un amigo. la adaptación necesita unas pautas para que no haya conflicto.

Tras la temporada estival en la que hemos disfrutado con nuestro perro las 24 horas del día, llega la hora de volver al trabajo y dejarlo un tiempo solo en casa. El can pasará de una etapa placentera siempre con su dueño, que es lo que más le gusta, a esperar su vuelta cada día. Muchos dueños se sienten culpables por ello y deciden darle un compañero de juegos. El proceso de adaptación necesita su tiempo y para evitar conflictos hay que seguir unas pautas que no es conveniente saltarse.

Lo primero es analizar bien el carácter de nuestro perro. Hasta el más bueno y tranquilo puede tener una reacción inesperada ante la aparición de otro en su espacio.

Si nuestro can no es sociable con otros, es mejor que no pensemos en meter otro en casa. Si es tolerante con los de su especie, lo ideal es buscar un perro que tenga un carácter compatible. Si el nuestro ya es mayorcete, un cachorro lo volverá «loco».

Cuando ya nos hayamos decidido por uno, el primer encuentro no se debe hacer en el hogar. Lo conveniente es buscar un sitio neutral, como un parque, y llevar a los dos con la correa, cada uno con una persona diferente.

En el primer acercamiento dejaremos cierto espacio, como uns dos metros y observaremos la reacción. Si nuestro can se revuelve o saca los dientes hay que mirarlo fijamente a los ojos y decirle «no» y separarlos. Luego, o incluso dejamos pasar un día, de forma gradual iremos acercándolos cuando lo vaya aceptando. No se les debe forzar a estar juntos.

Si en el primer encuentro no hay problema, los debemos acercar y dejar que se huelan, siempre sin soltarlos de la correa. Cuando veamos que se aceptan bien, llega la hora de sus primeros juegos. Tras pasar un rato juntos, podemos ir paseando hasta casa. Al entrar, el nuevo olfateará todo, ya que para él es desconocido. El veterano seguramente se dirigirá a su rincón favorito
y lo defenderá del intruso.
Los primeros días que estén en casa cuando se tengan que quedar solos debemos buscar un sitio diferente para cada uno.

Antes de la llegada hay que tener preparadas dos camas, dos comederos, dos juguetes favoritos... Darles de comer separados y no dejar nunca la comida de libre acceso.

La vena canina de los famosos

Will Smith es un amante de los perros, especialmente, de los rottweilers. En sus redes sociales suele colgar fotos con ellos. Su manada ha llegado a estar compuesta por cinco ejemplares de esta raza, que alguna vez han tenido problemas de convivencia. Se rumorea que recurrió a César Millán para solucionar los conflictos, pero ninguno de los dos lo ha confirmado.

Lazo, solo si no se lo quita

Estamos tan acostumbrados a ver perros tipo yorkshire con lazos en la cabeza para que el pelo no les caiga en los ojos que no pensamos si es bueno o malo para ellos. Lo primero tiene que ser la comodidad del can, por lo que si vemos que se lo quita es porque le molesta y no debemos ponérselo. En este caso, lo mejor es cortarle un poco el pelo y dejar los ojos libres.