Moda
Daniella Mendoza

El verano eterno de Custo Barcelona

El diseñador es el único representante español en la Semana de la Moda de Nueva York, donde ayer presentó su colección «Aftersun», un despliegue de tonos metálicos y siluetas arriesgadas

Custo Dalmau apuesta por sí mismo. Desde hace varias temporadas ha dedicado gran parte de su energía a desarrollar tejidos experimentales, nuevos y completamente propios que den a sus prendas el toque Custo Barcelona, inconfundible para cualquiera que siga la marca. Su colección verano 2019, que presentó ayer en el Pier 59 de Nueva York, es un paso más en ese camino y recupera muchas de las señas de la casa, como las mezclas de tejidos, el patchwork y los diseños que facilitan la transición de una temporada a otra.

Las prendas exteriores son nuevamente el plato fuerte de la propuesta: las chaquetas de efecto holográfico y los abrigos XXL con flecos y destellos irisados se robaron el «show». Un «hit» garantizado son los ponchos, ya sean de lentejuelas plateadas con detalles en azul y verde sobre un tejido ultra liviano −como un cortavientos «glam»− o con flecos y bordados de estilo étnico en fucsia. Este último lo lució sobre la pasarela una de las hijas del diseñador, Montana, que desfiló, como ya es costumbre, junto a su hermana. La esposa de Dalmau y el resto de sus hijos también estuvieron presentes esta vez, y en primera fila, por supuesto, para conocer su nueva propuesta.

Los tonos metálicos también fueron protagonistas en el desfile neoyorquino, si bien es cierto que han sido una constante en sus últimas colecciones. Quizá la mayor novedad sean los «bodies»: con escotes asimétricos, detalles bordados a mano y todo tipo de tejidos y patchwork, son un verdadero despliegue creativo. Para Dalmau el desarrollo de nuevas siluetas y materiales es parte esencial del proceso de diseño: «La creatividad es el motor de nuestro proyecto», asegura. En «Aftersun», como ha llamado a su más reciente colección, la piel de las modelos casi forma parte de los diseños, pues se entrevé en mini vestidos y «bodies» perfectos para una noche ibicenca. La propuesta de Dalmau es un viaje de regreso al verano cuando en Manhattan ya sopla la brisa del otoño.

El diseñador asegura que su ropa está hecha pensando en «mujeres que se sienten seguras y les gusta expresarlo vistiéndose con riesgo y creatividad». Definitivamente hay riesgo en los escotes imposibles y rajas laterales de muchos de sus diseños, aunque también existen muchas opciones para aquellas que prefieren las siluetas sueltas: pantalones tipo «cargo» en telas metalizadas y ponchos macro con flecos o espaldas transparentes. Posiblemente el mejor «look» de la colección sea un vestido de manga larga y cuello alto con flores fucsia bordadas a mano sobre una tela metalizada y corrugada que al captar la luz suelta destellos dorados.

En Nueva York Custo ya es un veterano entre tantas otras marcas −eso sí, la única española− que desfilan en la Semana de la Moda. Aunque algunos diseñadores han emigrado y ahora presentan en Londres, Los Ángeles o, en el caso de Tommy Hilfiger, Shanghái, la ciudad todavía se engalana para recibir a la crema y nata de la moda, desde Anna Wintour hasta Cardi B. El cambio se nota sobre todo en zonas como el Meat Packing District y alrededor del Chelsea Market y el Museo Whitney, a escasas cuadras de Pier 59, donde se celebran durante estos días gran parte de los desfiles. Para Dalmau, venir dos veces al año a Manhattan, así como presentar en Madrid, Barcelona y varias ciudades más, sigue valiendo la pena: «Para nosotros, la pasarela es una herramienta de comunicación, una oportunidad para transmitir nuestro discurso, y tenemos la suerte de que nos inviten a muchas», afirma.