Medios de Comunicación
Enrique Miguel Rodríguez

Comienzo de curso

Por empezar ha comenzado el año judicial. Afortunadamente este acto sigue revistiéndose de un gran ceremonial, que una nación como España debiera preservar, pero con esa condescendencia de que da igual, que lo que verdaderamente importa es el fondo de las cuestiones y no las formas –que gran error, éstas forman parte de la buena educación y con ella se solventa casi todo en la vida–. La muestra más reciente de esa especie de pasotismo impuesto en la política por Podemos y amigos, la pudimos ver hace pocos días cuando Pablo Iglesias fue al palacio de La Moncloa para discutir acuerdos con su socio parlamentario, como él llama al presidente del Gobierno. Éste recibiendo en la escalinata de entrada, gran número de medios tomando nota del encuentro y aparece el líder «podemita» con una camisa blanca y unos vaqueros, rematando con deportivas. Parecía que había venido en un camión de pescado desde Galicia, por el aspecto tan descuidado del conjunto. Por supuesto Pedro Sánchez lo esperaba en su casa oficial con traje oscuro y corbata. Primera regla de educación: si vas invitado a una casa, hay que respetar el ir a tono con el anfitrión. Que no daría yo por olvidarme de Cataluña durante los próximos 50 años –me refiero a la Cataluña republicana, a la vez que independiente– pero resulta imposible. El Domingo el programa de La Sexta «El objetivo» que conduce Ana Pastor se dedicó, a mayor gloria de Torra, que estuvo como la genial Lola Flores en un programa en el que a todo lo que le preguntaban contestaba que debutaba en el teatro Calderón con el maravilloso espectáculo «La guapa de Cádiz» y que tenía que ir todo el mundo a verla. El guapo de Barcelona hizo lo mismo, a pesar de estar enfrente de una de las más duras entrevistadoras. Contestó siempre en plan promocional del independentismo. Me sorprendió que al afirmar Torra que Europa les había dado la razón, no respondiera adecuadamente Ana Pastor, al igual que cuando, con todo descaro, aseguró el president que el 80% de los catalanes querían un Estado republicano independiente y tampoco dijo nada la presentadora. Bravo honorable president, logró para «la Liada» la promoción de la televisión propia y la de una cadena nacional, en un programa de prestigio.