Procesiones
Lucas Haurie

Santander sin complejos

No caeré en la soberbia, que es un pecado capital, de ponderar en este papel las bondades del veraneo montañés porque Ussía no hay más que uno y ya lo disfrutan ustedes cada día en la contraportada: vacaciones de helado, paseo y rebequita echada sobre los hombros en la bendita tierra de Cantabria, en cuya capital se ha tenido la buena idea de celebrar la gesta de Ramón de Bonifaz, almirante de la flota con la que Fernando III recuperó la Baja Andalucía para la Cristiandad. La alcaldesa de Santander, Gema Igual, se ha apartado de las acomplejadas contemplaciones que atenazan a muchos de sus compañeros del PP e inaugurará un enorme mural que rememore el episodio: los barcos del almirante («ome de Burgos» según Alfonso X, aunque no está claro su origen) rompiendo las cadenas defensivas sobre el Guadalquivir que sostenían la torre albarrana denominada del Oro y el tramo de muralla en la antigua calle Limones. Un compañero suyo de partido, a la sazón alcalde con mayoría absolutísima de Sevilla, revocó la celebración local del 30 de mayo, cuando se conmemora al Rey Santo, reconquistador y patrón de la ciudad, para salpicar la Feria con un festivo. No se trata de la vieja dicotomía religioso/laico en la confección del calendario laboral, sino de reivindicar la figura del monarca que sacó a la región de África para integrarla en Europa. Expulsó al invasor moro, sí, y no por eso merece ser encerrado en el desván de la Historia. Todo lo contrario: igual que todas las repúblicas americanas celebran sus Fiestas Patrias alrededor del día de la independencia, sin que deba tomarse la tradición como un acto de hostilidad hacia la antigua metrópoli sino como una reafirmación de su propia identidad.

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