Mercado inmobiliario
David J. Fernández

Colau gasta 400.000 euros en vigilar pisos sin adjudicar

La seguridad privada se encarga de que no se produzcan ocupaciones en varias promociones municipales

La acaldesa de Barcelona, Ada Colau, debe buena parte de su llegada al cargo a su pasado como activista y sus promesas de vivienda. A menos de un año para las siguientes elecciones municipales, lo cierto es que cunde la sensación que la alcaldesa se ha dado de bruces con la realidad. De las 4.000 viviendas de alquiler que prometió construir durante campaña electoral, el Ayuntamiento apenas ha terminado 557 entre 2016 y 2017. La mayoría, licitadas en el anterior mandato. Cuenta, además, con ocho promociones en construcción que propiciarán otras 326 inmuebles. Muy lejos, en cualquier caso, de las intenciones originales. Por si eso fuera poco, que esos pisos estén terminados no significan que estén habitados. El Ayuntamiento gastó 407.534 euros a lo largo de 2017 en vigilancia de promociones sin adjudicar.

Lo cierto es que esta situación no es nueva. Ya en 2016 el Ayuntamiento se gastó más de medio millón de euros en inmuebles municipales para evitar que fueran ocupados. Algunas de estas viviendas se encuentran en una situación similar un año más tarde. En total, se trata de ocho promociones municipales: Rodalies, La Clota, Les Vores del Cinturó, Avenida Vallcarca, Bon Pastor III, Glòries I, Pere IV y UP4 Can Batlló. Así se desprende de las facturas emitidas por el instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación. Para ello, el Ayuntamiento se ha valido de empresas privadas de vigilancia. Concretamente, de Ombuds Compañía de Seguridad, a la que cada mes se le extienden facturas que oscilan entre los 27.000 y los 66.000 euros.

Al respecto, el presidente del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, asegura que, mientras Colau paga vigilancia para proteger las promociones públicas, «pretende una cesión del 30% de todos los edificios nuevos para viviendas sociales, una medida que no garantizará la construcción y además encarecerá la vivienda de libre mercado y ahuyenta inversiones en Barcelona». No contenta con eso, el popular recuerda que el Ayuntamiento dispone de 80 solares vacíos, que permitirían «la construcción de 5.000 viviendas sociales, lo que demuestra la mala gestión de Colau con la vivienda pública, ni construye en los solares vacíos, pretende hacer pagar a los promotores privados sus errores y además gasta dinero en vigilancia privada para las promociones de pisos vacías».

Así las cosas, en el mejor de los casos, Colau terminará el mandato con 1.000 viviendas terminadas. Pero nada asegura que estén habitadas. Quizás por eso, la última idea del gobnierno municipal es la de colocar pisos prefabricados en los solares municipales. Aunque, de momento, solo es una prueba piloto. Con un presupuesto de 5,3 millones de euros, el Ayuntamiento construirá 92 viviendas para unas 250 personas. Aunque, como sule pasarle a la alcaldesa, difícilmente entrarán en funcionamiento antes de que acabe el año.