Arquitectura
V. Fernández -

El esplendor recuperado del acueducto

El Ayuntamiento de Barcelona recupera un tramo de la edificación romana a su paso por la plaza del Vuit de Març

Es probable que quien pase por la calle Arcs de Barcelona, a muy poca distancia de la catedral, se pregunte del por qué de ese nombre. Es una referencia al paso de un acueducto, una de las obras más importantes de la Barcino romana y de la que tenemos muy pocos rastros en la capital catalana. Ahora se trabaja para que salga a la luz el esplendor de ese legado, como se pudp constatar ayer.

El Ayuntamiento de Barcelona presentó ayer lo que es el inicio de la remodelación de una pared medianera de la plaza Vuit de Març para convertirla en fachada y, a la vez, recuperar cuatro arcos con las cinco pilastras del tramo descubierto del acueducto romano que llevaba agua de Montcada a Barcino hace más de 2.000 años.

A través del Instituto Municipal del Paisaje Urbano, contando con la colaboración del Servicio de Arqueología de Barcelona y con un presupuesto de más de 345.000 euros, el ayuntamiento está remodelando la medianera de esta plaza en el distrito de Ciutat Vella con la previsión de tenerla terminada en el primer semestre de 2019.

La concejala de Ciutat Vella, Gala Pin, que ayer presentó las actuaciones previstas, destacó la importancia de recuperar y poner en valor de este acueducto, que recalcó que «fue el primer edificio público de la ciudad en época romana» y que ahora está ubicado «en la trastienda de grandes avenidas como el Portal de l’Ángel y la Via Laietana».

De esta manera, el proyecto recupera los restos arqueológicos de la parte baja de la pared medianera para mejorar la observación y comprensión de esta infraestructura romana tan importante para la Barcelona de la época del Imperio Romano.

Así, descubre la base de las pilastras, mostrando el nivel original en el que se asentaba y libera, hasta cierto punto, los arcos y las pilastras del muro que los contiene.

La transformación de la mediana en fachada también trata la parte superior para garantizar su estabilidad y mejorar las condiciones de habitabilidad con la apertura de los patios de ventilación, tres nuevas ventanas francesas, que dan mayor iluminación a las viviendas, y con la incorporación de aislamiento térmico.

Además, la remodelación de esta fachada sirve también para poner en valor los rastros de las casas que había en la calle Duran i Bas, que fueron derribadas en 1988.

Cuando finalice la adecuación de la medianera y la restauración del acueducto, el Servicio de Arqueología de Barcelona hará una excavación en el subsuelo con el fin de recuperar las bases de los pilares y poder ver el alzado completo. El proyecto está firmado por los arquitectos Dilme, Fabré, Torras i Associats que hacen suyas las palabras de Rilke: «eran casas que ya no estaban. [...] La vida rebelde de estas habitaciones no se había dejado vencer por nada».