Teatro
Carlos Sala

Los marcianos somos nosotros

Él Teatre Borràs estrena la comedia «El Tràmit», una farsa protagonizada por Àlex Casanovas, David Bagés y Mònica Glaenzel sobre el encuentro humano con un extraterrestre

«¡No estamos solos en el universo!», dijo Alíen Jones antes de partir en busca de vida inteligente en los explanetas fuera del cinturón de Brenn, lejos muy lejos de la galaxia de los nueve nudos. Sus colegas le miraron confusos pues si algo sobraba en el universo eran seres vivos y no entendían que hubiese que buscar más. «Al menos aquí tendremos uno menos», dijeron aliviados y se olvidaron por completo de Alíen Jones en tres segundos. Su cultura era fascinante.

Después de años de fracasos, Alíen Jones, que acabaría por ser Sir Alíen Jones, obtener la orden de gran caballero del gobierno francés, y ganar un concurso de paella en Valencia, aterrizaba por primer vez en la plaza Urquinaona un 13 de septiembre de 2018. «¡No estamos solos, lo sabía!», gritó, pero muy bajito, para pasar desapercibido. Redujo su nave al tamaño de un cacahuete y se la comió. En ese momento, cerca de las nueve de la noche, vio una larguísima cola de gente tan extraña como fascinante y decidió permutarse y transformarse y «¡simbiósame Pol!», convirtiéndose al instante en una señora de 55 años con gafas enormes y una risa súper aguda. «Por qué es esta cola», preguntó a la pareja que tenía delante, que le dijeron que era el estreno de «El tràmit» una desternilla te comedia sobre el descubrimiento de un presunto extraterrestre.

Alíen Jones no se lo podía creer. Fascinado, se dijo que eso era algo que había que ver. Miró el cartel. La comedia estaba protagonizada por los actores Mònica Glaenzel, Àlex Casanovas y David Bagés, en una desternillante historia sobre las ambiciones humanas escrito por Fernando Trías de Bes y dirigido por Martí Torras.

Estaba en cartel hasta el 11 de noviembre, con un elenco cómico cinco estrellas que incluía a los actores Xavier Serrano, Manel Sans y Susanna Garanchana. «Vaya, sí que dan información antes de sus representaciones», pensó, intrigado por las costumbres y el modo de proceder de aquellos extraños seres.

La obra arranca con una unidad de inteligencia del Estado que cita a un físico, a una psicóloga y un médico para que certifiquen si el extraño ser que han encontrado es, en efecto, un alienígena. Este extraño ser tiene la habilidad, además, de leer la vida de los demás como si la conociese por completo, lo que provocará unos cuantos problemas, sintiéndose todo el mundo desnudo ante su presencia. A partir de aquí, la trama se irá desquiciando, con un Estado tan corrupto en sí mismo que las intenciones últimas de este estudio no quedarán claras, hasta llegar a un alarido catártico final de algarabía, con una pregunta siempre en boca de todos, ¿quién engaña a quién? Alien Jones se rió de lo lindo durante la representación, sobre todo porque el extraterrestre era clavado a su tío Manolo.

«No sólo no estamos solos en el universo, sino que esta gente es la bomba», gritó al finalizar la obra, después de romperse sus recién estrenadas manos de mujer de mediana edad de tanto aplaudir. Nunca volvió a su planeta, sólo se transformó en un joven y elocuente actor y se marchó a Londres a triunfar en el West End. Si «El Tràmit» ha encantado a Alíen Jones, que no va a hacer con nosotros, los terráqueos.

«Queremos que la gente vuelva a casa, más allá de la comedia, preguntándose si cosas así podrían pasar hoy día», comenta su director. «Vaya si pasan hoy día», comentó Alíen Jones que comprendió que no sirve de nada buscar vida inteligente si no te puedes reír de ellos.