Vacunas
Montse Espanyol-

Más de 3.000 niños en Barcelona están sin vacunar por motivos ideológicos

La Encuesta de Salud Pública revela que el 96,5% de la población infantil está tratada. La inmunidad del grupo está garantizada a partir del 90%. Empeora la salud mental de los ciudadanos y crece la obesidad

Desde el pasado mes de noviembre, tres personas han fallecido en Francia por culpa del sarampión. Marine Eraville es la última víctima de una enfermedad que estaba casi erradicada y que ha revivido gracias a los antivacunas. Marine tenía sólo 17 años y no estaba vacunada por motivos médicos: recibió un trasplante de corazón hace dos años y este año había iniciado un tratamiento que había debilitado sus defensas. El problema es que en Francia, las tasas de vacunación son escandalosamente bajas, entre un 62% y un 85%, según el departamento. Un tanto por ciento que no garantiza la inmunidad del grupo. Por ley, sólo tres vacunas eran obligatorias y ocho recomendables. Pero Emmanuel Macron ha cortado por lo sano y todos los bebés nacidos en 2018 están obligados a pincharse las once vacunas, entre ellas la triple vírica (sarampión, rubeola y paperas). Su objetivo es alcanzar el 95% de la población vacunada. Un porcentaje que supera Barcelona, donde el 96,5% de la población menor de 15 años está vacunada.

En España, el movimiento antivacunas ha arraigado poco, pero haberlos haylos. En Barcelona, el 2% de los niños no está vacunado por motivos médicos y hay un 1,5% que tampoco lo está por decisión familiar. Bien por religión o porque han leído un artículo en Internet que lo desaconseja. Hace diez años, una investigación periodística descubrió que el médico Andrew Wakefield manipuló los datos de los participantes en un estudio que asociaba la administración de la triple vírica a la aparición de autismo en niños pequeños. Lo habría hecho para poder demandar a las farmacéuticas que fabricaban las vacunas. Pero el mal ya estaba hecho porque en la red la información se reproduce a la velocidad de la luz.

La comisionada de Salud del Ayuntamiento de Barcelona, Gemma Tarafa, subrayó que «es importante decir que los niños que no se vacunan no tienen problemas porque hay un porcentaje inmenso de niños que sí lo hacen». La encuesta de Salud ha detectado unos 3.000 niños no vacunados por motivos ideológicos en la primera vez que recoge esta cuestión. La población está protegida cuando el 90% está vacunado y Barcelona supera este porcentaje con un 96,5%.

Pero el Ayuntamiento no baja la guardia, hará más pedagogía, además de enviar la carta a las familias que acaban de tener un bebé para recordarles el calendario y explicarles los beneficios de la vacunación.

Cuando una familia no vacuna a su hijo pone en peligro a los que le rodean, como le pasó a Marine Eraville. En el último brote de sarampión del sur de Francia, el 82% de los enfermos no estaba vacunado y un 12% sólo había recibido una dosis. En Cataluña, hubo un brote controlado este año en hospital de Tortosa y en 2015, un niño no vacunado falleció de difteria, fue un caso aislado, pero demuestra que el riesgo no es cero.

La encuesta de salud también desvela que pese a que el 82% de los hombres y el 78% de las mujeres declaran tener buena salud, la obesidad crece ligeramente. Hay un 13% de mujeres y un 14% de hombres obesos. Y un 38% de mujeres y un 55% de hombres con sobrepeso. Entre las personas paradas hay más exceso de peso, porque comen peor. El porcentaje de quienes tienen mala salud se duplica entre los que sufren pobreza. Un 8,6% pasa hambre y un 9% sufre pobreza energética. La mala salud mental crece hasta el 34% en mujeres y un 28% en hombres.