El desafío independentista
Ángel Luis de Santos

Tabarnia: el otro «procés» de Cataluña

Una plataforma apuesta por convertir una parte de Tarragona y Barcelona en una nueva comunidad autónoma dentro de España.

De repente, tras las elecciones del 21-D, Tabarnia está en boca de todos y se ha convertido en uno de los términos más buscados en las redes sociales en los últimos días.

¿Que qué es Tabarnia? Detrás de la denominación está la plataforma «Barcelona is not Catalonia», una organización ciudadana que pretende que el área metropolitana de Barcelona y parte de la franja costera de Tarragona se conviertan en una comunidad autónoma separada del resto de Cataluña.

Y es que los promotores de esta iniciativa, más de un centenar de agrupaciones, asociaciones y empresas de la Ciudad Condal, están hartos del proceso independentista y de los perjuicios que están ocasionando a la economía catalana en general, y a la barcelonesa en particular.


Análisis: ¡La otra Cataluña nos roba!

Gráfico: Tabarnia, en cifras

Imagen del mapa electoral de Cataluña tras las elecciones. En naranja, los municipios que han votado a Cs; azul a JxCat a amarillo a ERC

Basta echar un vistazo al mapa electoral catalán tras las elecciones del pasado día 21 para ver cómo el territorio que coincide con este territorio imaginario que es Tabarnia aparece teñido de naranja por su voto mayoritario a Ciudadanos, frente al interior de Cataluña, donde predominan el azul, de JuntsxCat, y el amarillo, de ERC, sobre todo en el sur.

Este resultado demuestra, a juicio de esta plataforma, que existen dos «cataluñas», la rural del interior frente a la urbana de la costa y que gira en torno a Barcelona.

Y es esa Barcelona no independentista la que está detrás de este movimiento, «de base transversal, unitaria y democrática que tiene por objetivo conseguir una gestión política y fiscal propia para Barcelona al margen de la Generalitat de Cataluña».

Y aunque consideran que el «procés» no es el único problema, sí que coinciden en que, desde un punto de vista económico, social, deportivo, cultural y educativo no nos interesa vernos arrastrados a una situación de ruptura con el resto de España».

Además, se consideran discriminados por el Govern: «La Generalitat expolia fiscalmente a Barcelona y su área metropolitana (donde se concentra el voto no separatista), adeuda 600 millones de euros al Ayuntamiento de Barcelona e impone una ley electoral injusta en la que un voto en Barcelona vale 2,3 veces menos que un voto en Lérida».

«Nosotros tenemos un déficit fiscal negativo con Cataluña, nuestro voto vale cuatro veces menos que en Gerona y Lérida y creemos firmemente que a nuestras empresas no les interesa la independencia. Es malo para el turismo y la convivencia. Reclamamos el derecho a decidir de Tabarnia», aseguran.

Por estos motivos, aspiran a convertirse en una nueva comunidad autónoma dentro de España que incluye «los territorio ricos, cosmopolitas, abiertos, bilingües y no separatistas de Cataluña».

Y no es una locura lo que pretenden. Cuando se configuró el actual mapa autonómica español, ya se tomaron iniciativas similares como separar Madrid de Castalla la Nueva debido a su enorme peso económico y demográfico respecto del resto de provincias. También Murcia se separó de Albacete o La Rioja y Cantabria de la antigua Castilla la Vieja, por sus peculiaridades.

«No es que no queramos ser catalanes, es que no nos están dejando otra opción que separarnos de Cataluña –explicaba recientemente Carla Arrufat, presidenta de la plataforma, en una entrevista–. Si Barcelona tuviera su propia autonomía se solucionarían de un plumazo el problema de la financiación y la amenaza independentista. Barcelona puede y debe buscar su propio camino, lo tengo clarísimo».

«Barcelona y Tarragona no se merecen esto. Urge que Tabarnia canalice su negativa a seguir por esta senda suicida y se constituya en un organismo administrativo separado no dependiente de la Generalitat de Cataluña», aseguran en su página web.

Sin embargo, a pesar de que es ahora cuando parece que la idea ha saltado a los medios de comunicación, el proyecto viene de atrás.

Todo empezó en enero de 2011, hace casi siete años, tras una conferencia titulada «Las balanzas fiscales entre territorios catalanes», celebrada en Barcelona. A raíz de las conversaciones mantenidas por los ponentes y asistentes surgió un grupo de trabajo, formado por economistas y abogados, que tenían la inquietud de formular propuestas para evitar «la sangría fiscal de la Generalitat hacia Barcelona».

A raíz de la espiral independentista otros profesionales se sumaron al grupo de trabajo inicial preocupados por ver a Barcelona involucrada en un proceso que consideraban negativo para sus intereses. Se redactó entonces un manifiesto denominado «Rubricatum» (Llobregat en latín) firmado por casi un centenar de expertos en el que se solicitaba a la Generalitat un trato justo para Barcelona.

«No es lógico ni razonable que si la Generalitat de Cataluña recauda en Barcelona y su área metropolitana el 87% de sus ingresos solo invierta el 59%» rezaba el manifiesto.

Sin embargo, ha sido el desafío independentista el que ha relanzado la plataforma y, según aseguran, no sólo han sido muchos los ciudadanos y asociaciones las que se han interesado por el proyecto, sino que ha empezado a haber contactos a nivel político.

El caso es que el independentismo empieza a ponerse nervioso ante esta iniciativa. «Negar que existe Tabarnia tras los resultados electorales es negar la evidencia. No van a poder con nosotros. Se acabó aguantar el separatismo», aseguran.