Política
Tomás Gómez

La ilógica política

El PSOE tenía ganas de volver al gobierno, no tanto por ocupar el poder como por reafirmarse como partido hegemónico de la izquierda y alternativa de gobierno a la derecha política, ya fuese liderada por el Partido Popular o por Ciudadanos.

El Sr. Sánchez, consciente de ello, decidió promover una moción de censura que no estaba destinada al éxito, sino a la visibilización de que los socialistas estaban preparados para sustituir al PP. Pero el imaginario colectivo cambió cuando prosperó, y lo que no iba a ser al principio y que un minuto después sería instrumental para convocar elecciones, terminó siendo un cambio de gobierno en toda regla con vocación de acabar la legislatura.

Con la oposición desarmada e inmersa en sus ajustes de cuentas y con el nuevo presidente no solo designando un gobierno de peso, sino con cambios a todos los niveles de la administración, en los que había algún nombramiento político que hacer, el gobierno empezó a gestionar como si hubiera ganado unas elecciones con suficiente margen de números en la cámara parlamentaria y no tuviese tanta dependencia de los apoyos que había recibido.

Pero la realidad es tozuda y han bastado una par de situaciones para demostrar que los votos eran contra del Sr. Rajoy y no a favor del Sr. Sánchez. Fue más fácil echar al presidente de los populares que sacar adelante una propuesta para presidir RTVE, por lo que no es descabellado presumir que la aprobación de los Presupuestos Generales va a ser imposible.

Con un nuevo líder en el PP y con la patada en la puerta del Sr. Puigdemont en las estructuras del PDeCAT, desde Moncloa se han apresurado a dejar claro que el presidente no está pensando en adelantar elecciones.

Lo malo es que, en política, se suele decir una cosa cuando, en realidad, se está planificando la contraria y las quinielas han hecho su aparición inmediatamente. Se han empezado a apuntar dos fechas para las nuevas elecciones, la de las andaluzas o la de las municipales.

La primera fecha tiene la ventaja del efecto tirón que tiene el Sur en el resultado global del país, pero el inconveniente de que los tiempos están muy encima y que para los intereses locales no está claro que beneficie la doble convocatoria. La segunda de las fechas tiene como desventaja que falta un año y eso es una eternidad en la situación actual.

En todo caso, lo que queda claro es que el Sr. Sánchez no quiere medirse en solitario, quiere ir de la mano de los barones territoriales en otro tiempo vilipendiados. Los caprichos del destino hacen que los que un día le alzaron al frente el PSOE deban tener un papel relevante para que siga en Moncloa.

Pero hay otro elemento que no es menor, como se ha dicho, el gobierno ha cambiado todas las estructuras políticas, seguramente muchos de los nombramientos no hubiesen sido posibles si los designados hubiesen intuido que llegaban para ocupar sus responsabilidades durante unos pocos meses y su actitud será de cierta resistencia al anticipo de comicios.

El PP parece haber resurgido con fuerza, ya veremos si el nuevo líder supera los obstáculos que parece tener a la vista, máster incluido, lo que puede significar una nueva polarización en el voto entre los dos grandes partidos.

Todos los sondeos indican que si hubiese elecciones anticipadas el PSOE mejoraría. Podría darse la paradoja de que el presidente del Gobierno, que resistió al frente del partido cuando perdía miles de votos, no lo haga mejorando resultados. Cosas de la ilógica lógica política.