Abusos a menores
Álvaro de Juana/ B. T.

Francisco activa su plan antiabusos

La reunión tendrá lugar en el Vaticano del 21 al 24 de febrero de 2019

La Iglesia se enfrenta a una de las peores crisis de su historia a raíz de los casos de abusos sexuales destapados en los últimos meses y de los ataques hacia el mismo Papa en un intento desesperado por acabar con su Pontificado. Ha sido el propio Bergoglio el que ha activado un plan global contra este drama y ha citado a todos los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo en el Vaticano del 21 al 24 de febrero del próximo año para tratar la prevención de abusos.

Se trata de un hecho histórico, dado que el Pontífice ha invitado a todos los presidentes de las Conferencias Episcopales, en vez de dirigirse a los obispos: «Es la primera vez que el Papa invita a todos los presidentes de las 113 Conferencias Episcopales, de modo que se trata de una novedad eclesiástica, al igual que lo fue en su día la creación del Consejo de los nueve cardenales», explicaron ayer a este periódico fuentes de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Estas mismas fuentes recordaron que «la organización jerárquica establecida en la Iglesia es que las Conferencias Episcopales son órganos de coordinación al servicio de los obispos. En esta ocasión, el Santo Padre ha querido tener como interlocutores a los presidentes de las Conferencias que después explicarán a los obispos miembros las indicaciones del Pontífice». Aunque aún es pronto para poder afirmar que este cambio supone una nueva estructura jerárquica en la Iglesia, sí es cierto que «se está apuntando a un nuevo modo de gobernar en la Iglesia», añadieron desde la CEE.

Pero, ¿cómo se lo han tomado los obispos? Según fuentes del arzobispado de Madrid, «cualquier iniciativa para avanzar en el combate contra los abusos sexuales dentro de la Iglesia y en apoyo de las víctimas siempre es bienvenido».

Francisco también ha citado a la cúpula del episcopado norteamericano para tratar el conocido como «Informe de Pensilvania» presentado recientemente y que revela miles de casos de abusos sexuales a menores en varias diócesis del país. Un mazazo para el Papa que en su visita a Irlanda con motivo del Encuentro Mundial de las Familias pidió perdón en repetidas ocasiones por otra crisis similar vivida en el país durante el Pontificado de Benedicto XVI.

La reunión se producirá hoy mismo con el cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston y presidente de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, así como con el cardenal Seán Patrick O’Malley, arzobispo de Boston, y presidente de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores; uno de los mayores conocedores de la lucha contra abusos en el que el Papa también tiene puesta su confianza para llevar a cabo este plan de acción global.

La subdirectora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Paloma García Ovejero, habló ayer sobre el tema al informar de la última reunión del C9 que asesora al Papa en la reforma de la Curia Romana y que se ha reunido esta semana. «El Consejo ha reflexionado ampliamente junto con el Santo Padre sobre el tema del abuso», comunicó Ovejero.

La subdirectora se refirió también a un texto que publicó la Santa Sede esta semana en el que los miembros del C9 manifestaban su total apoyo al Papa ante las acusaciones publicadas el pasado 25 de agosto por el ex nuncio en EE UU, Carlo Maria Viganò, en una carta de 11 páginas en la que aseguraba que algunos sacerdotes, obispos, cardenales y el mismo Pontífice conocían los abusos del que fuera cardenal de Washington, Theodore McCarrick, y los encubrieron. El ex nuncio pedía la renuncia del propio Papa, sembrando, además, el desconcierto en buena parte de la Iglesia.

El caso Viganò ha sacado a luz las luchas internas de parte de la Iglesia que se materializan en parte del episcopado estadounidense y de la Curia Romana. Un actitud que ya conocía Francisco y que desde que llegó al Pontificado ha sido evidente. No obstante, ha sido precisamente él el que ha actuado con mano férrea. Nada más conocer la denuncia de un menor sobre los presuntos abusos de McCarrick, le apartó del cardenalato prohibiéndole toda actividad pública y recluyéndole a una vida de penitencia y oración en los Estados Unidos.

Todo esto se produce al mismo tiempo que en Alemania dos diarios han filtrado las conclusiones de otro informe encargado por el episcopado alemán y que revela miles de casos de abusos ocurridos en la Iglesia en un periodo de más de 70 años.

El documento, que será presentado de modo oficial a finales de este mes, documenta los abusos cometidos contra «3.677 personas predominantemente varones menores» entre 1946 y 2014, según señala el diario «Der Spiegel». De estos casos, «1.670 clérigos son acusados de los hechos». «Se han examinado y evaluado más de 38.000 archivos personales y de otra índole de las diócesis alemanas», señaló la publicación alemana.

Al igual que demostró el «Informe de Pensilvania», en esta ocasión también quedaría probado que no hubo una compensación en más de la mitad de los casos documentados y que en muchos casos la evidencia fue «destruida o manipulada».

Stefan Ackermann, obispo de Trier y responsable de la Sección de Preguntas sobre Abusos Sexuales en la Iglesia y Protección de Menores, explicó que «hace cuatro años encargamos el estudio y ahora nosotros, los obispos, afrontamos estos resultados». Ackermann criticó a su vez la filtración del informe, considerando que «para quienes han sido afectados por los abusos sexuales, la publicación adelantada es irresponsable». El prelado añadió que el objetivo del estudio era «obtener más claridad y transparencia sobre este capítulo oscuro de nuestra Iglesia, no solo por el bien de los afectados, sino para poder ver nuestras faltas por nosotros mismos y hacer todo lo posible para asegurar que no se vuelvan a repetir».

En los últimos días, varios episcopados del mundo han mostrado su apoyo a Francisco y reafirmado su postura sobre la tolerancia cero de los abusos. Entre ellos, los obispos españoles, quienes aseguraron su «afecto, cercanía y apoyo». El presidente, el cardenal Ricardo Blázquez, en nombre de todos, agradeció también «su incansable trabajo pastoral» y «dedicación al ministerio que el Señor le ha confiado». Al mismo tiempo, en el escrito recordaba cómo «anunciar el Evangelio con fidelidad y libertad, denunciar con valentía lo que Dios reprueba, pedir humildemente perdón por los pecados y equivocaciones de los miembros de la Iglesia, clérigos y laicos, se manifiesta en ocasiones en forma de cruz muy pesada para Vd. unido en comunión con Jesucristo el Buen Pastor».